Las secuelas que tengo del virus son horribles: los pulmones no son lo que fueron'

Cristina ha sido una de las afectadas por la pandemia

Imagen de archivo de chica con mascarillaUn testimonio habla sobre su experiencia con el Coronavirus | Unsplash

El Coronavirus ha afectado a familias enteras. Mientras que algunos apenas han presentado síntomas, otros han visto muy de cerca la muerta, sobre todos aquellos que pertenecían a los grupos de riesgo.

Es el caso de Cristina Omenat, una madre con asma que empezó a sentir los síntomas del Coronavirus el mismo día que decretaron el Estado de Alarma. Dos días después, esta madre comenzaba a sentir una gran presión en el pecho, sin embargo su médico le aseguró que dicha presión procedía de los broncoesparmos que le daban por el asma.

Tras estar dos días tomando Ventolín, Cristina comenzó a notar escalofríos que se juntaban con el dolor de cabeza, la quemazón de garganta y la presión en el pecho de días anteriores. Tras descartar una posible neumonía, la joven regresaba a casa sin realizarse la PCR pero con orden de aislarse del resto de familiares.

Durante los primeros días de aislamiento, esta testigo notaba los síntomas con más intensidad que nunca. Pérdida de peso, sensación de ahogo, presión en el pecho y la ausencia de gusto eran algunos de los más notorios. Pese a todo, Cristina recalca que en ningún momento ha tenido tos o fiebre.

La susodicha ha permanecido así hasta el 6 de abril, cuando la ambulancia fue a recogerla a casa tras detectársele una infiltración bipulmonar compatible con Covid-19. Horas después le confirmaron que tenía el virus, aunque la PCR daba como resultado, negativo.

Ese mismo día se le realizaba una analítica que volvía a confirmar que tenía Covid en sangre. Durante diez días, esta madre tuvo el corazón al límite, entre 120 y 130 pulsaciones en reposo absoluto. Aunque sin duda, lo peor para ella ha sido tener la sensación de «luchar por cada respiración y porque mis pulmones hagan el esfuerzo de expandirse».

Las consecuencias del Coronavirus

Después de varios meses recuperada, Cristina sufre ahora las consecuencias de la enfermedad. «Los pulmones ya nunca son lo que fueron y siento una fatiga constante», asegura para después añadir: «Me han quedado secuelas. He perdido capacidad pulmonar, el corazón no ha quedado del todo bien y me quedan pruebas pendientes. También me ha dejado una fatiga crónica que no desaparece con el paso de las semanas ni de los meses. Pero lo más importante es que sigo viva»

Y es que Cristina ha logrado sobrevivir gracias al apoyo de su familia y a las ganas que tenía de volver a abrazar a su hijo. 


Comentarios

envía el comentario