Una mujer mayor 'autoconfinada' mira el exterior desde su ventana

‘Covid cero’, la solución para acabar con las restricciones que piden en España

Los confinamientos muy estrictos pero cortos han conseguido eliminar casi todas las restricciones en países como Australia y Nueva Zelanda

Los últimos datos en España anuncian un freno en el avance de la tercera ola, pero aunque los nuevos casos bajan, se mantiene la presión hospitalaria y por lo tanto también las restricciones. Esta es la nueva paradoja de la pandemia: el país sigue batiendo récords de casos y fallecidos a pesar de que las restricciones sociales y económicas siguen en vigor.

La nueva oleada de contagios en España ha dejado miles de muertos y ha puesto la puntilla a muchos negocios que tendrán que cerrar definitivamente. La negativa a un confinamiento corto duro obliga a mantener de forma crónica unas restricciones que ahogan la economía.

Pero hay una solución que ya se está aplicando con éxito en países como Australia y Nueva Zelanda: el «Covid cero». Se trata de una estrategia basada en restricciones muy duras de corta duración para minimizar los riesgos de la pandemia. Cada vez son más los expertos que piden una solución de estas características para acabar con el problema España.

Esta es por ejemplo la última reivindicación de los investigadores del ISGlobal de Barcelona: piden que se siga la misma estrategia que se ha puesto en marcha en Singapur, Vietnam, Nueva Zelanda o Uruguay y que ha conseguido eliminar casi todas las restricciones. Su modelo pasa por restringir totalmente las interacciones sociales durante un breve período de tiempo.

¿En qué consiste exactamente la estrategia Covid cero? En estos países, cuando los equipos de rastreo se ven desbordados aplican confinamientos muy rigurosos pero cortos, y relajan las medidas cuando los contagios han bajado mucho y tiene otra vez la capacidad de rastrear y hacer cribados masivos.

Uno de los errores que cometió España después de la primera ola fue relajar demasiado pronto las medidas en verano. Un exceso de confianza que volvió a aparecer después de la segunda oleada, en noviembre: a pesar del clamor de los epidemiólogos, el Gobierno flexibilizó las medidas de cara a las Navidades. El resultado ha sido la tercera ola, con un pico de 591 fallecidos y los hospitales al borde del colapso en muchas comunidades.

Demasiadas restricciones parciales permanentes

La investigadora Anna Llupià explica cómo tendría que aplicarse la nueva estrategia en España: «No hace falta llegar a cero, pero sí hay que actuar mucho antes. En el momento de la apertura de noviembre había más de 1.000 casos diarios, lo cual no se corresponde seguramente con la capacidad de trazar que había en ese momento». Eso implica tener un sistema de rastreo muy eficaz y, además, empezar a aplicar las restricciones cuando aún hay pocos casos, aunque sea difícil de explicar a la población.

Según el investigador Israel Rodríguez-Giralt, el error en España fue confiar la estrategia anti-Covid a la ampliación de los hospitales, lo cual supone asumir una tasa de contagiosa permanentemente alta: «En el fondo lo que estamos diciendo es que tenemos más capacidad de amortiguar, pero también pagamos las consecuencias de dejar que aumente y se haga crónico».

Este experto cree que hay demasiadas restricciones parciales de forma permanente: «Hay toque de queda, negocios que no pueden abrir todo su horario, limitaciones de aforos, municipios cerrados. Tenemos muchísimas cosas restringidas de forma permanente y reiterada, como si eso no fuese un confinamiento, pero para mí sí lo es, y además es crónico».

La propuesta de ISGlobal coincide con la que hacen muchos otros países alrededor del mundo: confinamientos muy rigurosos y de corta duración. Una estimación fiable de la eficacia de estas medidas la recoge EndCoronavirus.com, un portal donde se hace un seguimiento de la situación de los países y los clasifica en función de los resultados. 

Cómo funciona la estrategia de máxima supresión

El 27 de noviembre un grupo de investigadores que incluía a Anna Llupià, Ana Rodondo, Israel Rodríguez-Giralt, Lola Álamo, Laura de la Torre, Mara Callau u Caterina Guinovart, publicaron un documento en defensa de la estrategia de control Covid cero

En ella se define la estrategia para mantener la transmisión del virus lo más cercana a cero y en la medida de lo posible eliminarla por completo. La forma de hacerlo es aumentando la capacidad para rastrear cadenas de transmisión e identificar y gestionar brotes, facilitando el aislamiento de los casos y los contactos: «buscar, probar, rastrear, aislar y brindar soporte».

Lo particular de esta estrategia es que cuanto menor es la incidencia de infección más efectiva resulta y más fácil se vuelve frenar la pandemia y minimizar su impacto en la sociedad y la economía. Los investigadores diferencian esta estrategia de las que pretenden acabar con la pandemia mediante la inmunidad colectiva o las medidas para aplanar la curva y aliviar la presión asistencial en los hospitales.

El documento concluye que un enfoque de mitigación corre un alto riesgo de conducir a una transmisión persistente, lo que requiere ciclos interminables de bloqueos seguidos de una relajación de las restricciones, y eso paraliza la economía, los sistemas de salud y la participación de la comunidad.

«La acción preventiva temprana para mantener la transmisión bajo control no solo evita la sobrecarga del sistema de salud en todos los niveles de atención sino que también proteger la salud física, y emocional de los ciudadanos y los profesionales de la salud, al tiempo que preserva la vida social y económica e incrementa la confianza y el compromiso de la sociedad», establece el documento.

Finalmente, concluye que «la estrategia de máxima supresión debe ir acompañada de un plan a nivel de alerta elaborado con el aporte de todos los sectores de la sociedad para organizar y regular las diversas medidas de salud pública que deben implementarse en diferentes momentos de la epidemia. Estas medidas incluyen restricciones y pedidos para quedarse en casa».