Los supercontagiadores son las personas con más riesgo de contagiar

El consejo de los científicos españoles para evitar contagios en el transporte público

La investigadora del CSIC María Cruz Minguillón recomienda ir con la mascarilla bien puesta y en silencio todo el tiempo

El transporte público se ha convertido desde hace tiempo en uno de los lugares más temidos en España por el riesgo de contagio que conlleva. Los expertos advierten que los lugares cerrados y las aglomeraciones multiplican las posibilidades de infectarse, así que las masificaciones en el metro en hora punto son un peligro constante de contagio.

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Hay personas que necesitan el transporte público para ir a trabajar todos los días. Sencillamente no puede evitarlo. Pero cuando su uso se hace imprescindible, adquieren mayor relevancia las medidas básicas de salud para extremar la seguridad.

Hasta ahora, los expertos han llamado la atención sobre algunas conductas que pueden ayudar a limitar los contagios, como evitar llevar la mascarilla por debajo de la nariz. A ellas se suma ahora una nueva recomendación: el Centro Superior de Investigaciones Científicas aconseja evitar hablar en el transporte público para evitar contagios.  

A las medidas básicas que todos conocemos (manos, mascarilla, distancia), la investigadora en aerosoles atmosféricos del CSIC, María Cruz Minguillón, añade un consejo más, mantener el silencio en el metro. «Callados y con la mascarilla bien ajustada, el riesgo baja muchísimo», asegura la científica en una entrevista a la emisora Rac1.

Además cree que sería ideal que en el metro indicaran «silencio siempre». Su opinión viene respaldada por la teoría de la transmisión aérea del virus que cada vez apoyan más científicos en todo el mundo. Esta hipótesis se basa en el papel que juegan en la propagación del virus los aerosoles, esas pequeñas partículas de saliva que quedan suspendidas en el aire.

Las últimas evidencias científicas indican que esas gotitas pueden permanecer durante horas en el aire en espacios cerrados y, cuando están infectadas de coronavirus, pueden entrar en el organismo de personas que se encuentran en el lugar extendiendo la propagación. Según esta teoría, la ventilación de los espacios cerrados es evitar para cortar los contagios.

Una recomendación que no vale para el transporte público, donde la ventilación es casi imposible, pero en cambio sí se pueden tomar otras medidas como llevar correctamente la mascarilla y no hablar, ni siquiera por teléfono.

Lo explica Minguillón: «si hablo por el móvil y hablo alto porque hay ruido en el metro, se emite 50 veces más aerosoles». Su consejo es ir en silencio todo el rato como medida de protección, aunque también admite que el hecho de que los viajes en metro no duren mucho juegan a favor del viajero porque reducen el riesgo de transmisión.

‘Evidencia abrumadora’

Aunque hasta ahora las autoridades sanitarias se resistían a aceptarlo, desde el 22 de octubre Sanidad reconoce el papel de los aerosoles en la transmisión del virus: «La mayoría de las infecciones se producen por contacto cercano y exposiciones prolongadas a las gotas respiratorias que contienen el virus, así como por la inhalación de aerosoles con partículas virales en suspensión y el contacto directo o indirecto con secreciones respiratorias infectadas».

La aceptación en España llegó después de un respaldo creciente en la comunidad científica de todo el mundo. En una carta publicada en la revista Science, investigadores estadounidenses reivindicaron la «evidencia abrumadora» de que la inhalación del coronavirus a través de aerosoles representa una «importante vía de transmisión de la enfermedad».

A raíz de las evidencias pedían a los políticas añadir una orientación clara sobre la importancia de trasladar las actividades al exterior, mejorar el aire utilizando la ventilación y la filtración, y mejorar la protección de los trabajadores de alto riesgo.

Qué dicen los estudios

«El coche no es una solución sostenible ni de futuro, pero es estas cirunstancias es una opción». Esto lo dijo el ministro de Transporte, José Luis Ábalos, en el mes de abril, y refleja la oleada de temor que se extendió entre los españoles durante la primera ola a viajar en el transporte público. Según una encuesta de la OCU, el transporte público es el espacio percibido como el más peligroso, hasta un 31%.

Con el paso de los meses, los expertos han cambiado esta idea. Varios estudios internacionales apoyan la teoría de que, en contra de lo que se piensa, el autobús o el metro no son la principal fuente de contagios. Los expertos en salud pública, por su lado, destacan que con las medidas de seguridad y los sistemas de ventilación el riesgo no es elevado comparado con otras actividades como comer en un espacio cerrado o el ocio nocturno. 

Pedro Gullón, de la Sociedad Española de Epidemiología, recuerda que «el transporte público se ha demonizado mientras que otros lugares donde se junta mucha gente han pasado desapercibidos». Esto es así, dice, entre otras cosas porque el uso obligatorio de mascarilla en metros y autobuses antes que en ningún otro lugar estigmatizó estos espacios. 

Un estudio en Japón concluyó que la mayoría de los contagios a finales de mayo se produjeron en gimnasios, bares, conciertos, karaokes y restaurantes, pero no en el metro, que en aquel país va abarrotado. En Francia se identificaron casi 1.100 brotes entre mayo y agosto, y el 27% de ellos estaban relacionados con empresas y lugar de trabajo, y solo 1% en el transporte. 

«El secreto es ventilar todo lo máximo posible, haciendo más recambio de aire en los trenes, que los autobuses lleven las ventanillas abiertas si pueden. Lo ideal es que hubiera más vagones de metro y menos pasajeros por vagón. La mascarilla es clave», concluye el investigador del CSIC, Antonio Alcamí.