primer plano de unas manos con guantes de látex manipulando una prueba pcr

Un científico sobre el coronavirus: 'Es raro, me pregunto si alguien lo puso ahí’

El responsable de un proyecto de vacuna, Nikolai Petrovsky, ve extraña la fácil adaptación del SARS-CoV-2 en los humanos

Desde el inicio de la pandemia hay una duda razonable sobre el origen del coronavirus. Uno de los expertos reconocidos mundialmente, el científico Nikolai Petrovsky, responsable de uno de los proyectos de la vacuna, ha presentado nuevas evidencias para lanzar la pregunta que se hace mucha gente: «¿Alguien lo puso ahí?».

Lo hizo en «Horizonte: Informe Covid», el espacio que conduce Iker Jiménez y que una vez más exploró la naturaleza del nuevo coronavirus para investigar sobre su origen. En esta ocasión contó con un invitado de lujo que presentó nuevas evidencias.

El catedrático y director de investigación de la vacuna desarrollada por la Universidad de Flinders, en Australia, Nikolai Petrovsky, asegura basándose en sus investigaciones que «el SARS-CoV-2 parece perfectamente adaptado a los seres humanos desde el primer caso conocido». Algo que, dice, es sumamente raro y le despierta muchas sospechas.

«Normalmente, un virus es bastante débil al principio porque no está adaptado a las células y la fisiología humana», argumentó el científico, explicando que al principio se propaga lentamente, porque le cuesta, y a medida que infecta a más personas y se adapta, se vuelve más y más fuerte. «Vimos eso con el SARS 1, con el MERS o con el ébola, pero no con el SARS-CoV-2», dice Nikolai Petrovsky.

Otra cosa extraña que ha observado este científico es la vía de entrada del coronavirus en las células humanas. «Lo que también nos cuesta explicar es el sitio del corte de furina, es decir, por donde el virus accede a nuestras células». 

Es una enzima presente en los órganos del cuerpo humano que se convierte en la puerta de entrada del nuevo coronavirus en el organismo y que explica que sea altamente infeccioso en seres humanos. Según el científico, esto no se observa en otros coronavirus. «Esta pequeña secuencia en la proteína S es fundamental para la adaptación del virus en humanos, pero no podemos explicar su procedencia. La pregunta es obvia: ¿Alguien lo puso ahí?».

Más sospechas

También estuvo en el plató Milton Leitenberg, investigador asociado del Centro de Estudios Internacionales y de Seguridad en Maryland, y según explicó, «el Instituto de Virología de Wuhan comenzó su programa de investigación de ganancia de función para coronavirus de murciélago en 2015 utilizando un virus natural».

Según su relato, los investigadores practicaron «sustituciones en su ARN para hacerlo más transmisible». Así, la teoría de este científico es que se utilizaron técnicas de genética molecular para hacer al coronavirus más contagioso. 

«Se toma una pieza de ADN y se inserta en un virus para dotar a esta nueva construcción propiedades que antes no tenía. El tipo de ganancia de función más importante es el cambio de anfitrión, una pequeña pieza que al añadirse hace que el coronavirus de murciélago pueda infectar a los humanos. Otra opción es hacer que sea transmisible por aerosoles».

Todo ello le lleva a sospechar sobre el origen del coronavirus: «Imaginemos que alguien hiciera esto en un laboratorio. ¿Dejaría rastro? La respuesta es no, ahora no. Hace 15 años sí, habría sido visible. Pero hace 15 años los científicos descubrieron cómo no dejar rastro. Se hacen cambio y no queda huella alguna. Es lo que se llama ausencia de firma».

Cuánto logra sobrevivir el coronavirus

En el programa se debatió extensamente sobre la capacidad del nuevo coronavirus de sobrevivir en superficies, y el científico australiano aportó pruebas interesantes. Trevor Drew, director del Centro Australiano de Preparación frente a las Enfermedades, presentó en directo una investigación sobre el tiempo de supervivencia del coronavirus

Su estudio pretendía saber cuánto tiempo sobrevive el SARS-CoV-2 en diferentes superficies y a diferentes temperaturas. «Realizamos un estudio en completa oscuridad porque sabemos que la luz ultravioleta puede inactivar el virus y por supuesto ese tipo de iluminación varía mucho según la época del año, el país donde nos encontremos o el grado de ventilación».

El científico explicó que los coronavirus que se conocían hasta ahora necesitan una cantidad concreta de partículas para que una persona tenga el 50% de posibilidad de infectarse. A partir de ahí, el estudio demostró que a 20 grados, el nuevo coronavirus sobrevive en la mayoría de las superficies y en cantidades suficientes como para infectar durante dos semanas.

Se trata de nuevos resultados que desmontan lo que se pensaba hasta ahora e introducen el peor escenario sobre cuánto tiempo puede sobrevivir el virus. 

Infórmate más sobre el coronavirus:

- Las últimas noticias sobre la pandemia en España y el mundo

- Radar Covid: La aplicación de rastreo y cómo descargarla en tu móvil

- Guía coronavirus: 12 pautas para protegerte y actuar ante un contagio