'Cuando llegas a China ves por qué han parado el Covid y España no'

La situación en Europa es mucho peor que en el país de origen del virus que ha ocasionado la pandemia mundial

Proyecto de investigación sobre el coronavirus en el Hospital Universitario La Paz, en Madrid.
Las fuertes medidas de protección de China ha logrado detener a la pandemia en cuanto a la transmisión comunitaria | España Diario.net

En febrero, cuando se conoció el alcance de la letalidad del coronavirus entre la población de China, muchos ciudadanos extranjeros que residían en el país asiático fueron evacuados a sus países de origen, ya que estar en casa y salir del epicentro mundial —en aquel momento— de coronavirus suponía, en principio, un alivio y un seguro. Eso es lo que les pasó a la veintena de españoles que vivían en Wuhan —ciudad en la que se desató el virus—, que en febrero pudieron dejar atrás la pesadilla y regresaron a España, donde pasaron una cuarentena en un hospital militar. Pero poco después la situación en España se descontrolaba y volvían a pasar por confinamientos y demás medidas de restricción sanitarias.

Lo cierto es que, pasados seis meses desde que regresaron a España, han podido volver a sus vidas normales y han podido volar a China para retomar sus vidas. La gran mayoría de los «españoles de Wuhan» son futbolistas o técnicos que desarrollan sus trabajos en equipos de la misma ciudad, como el Shangwen o el Zall. A causa de las dificultades burocráticas para la validación de los visados y permisos de residencia, hasta ahora tan solo han podido volver ocho personas al país asiático, la mayoría de ellos pertenecientes al club Shangwen.

«Aterrizamos el domingo y solo hemos podido regresar la mitad de los 16 trabajadores españoles del equipo, ya que algunos tienen que renovar su permiso de residencia y están esperando la carta de invitación, que a todo el mundo le está costando conseguir», ha explicado Pedro Morilla, director técnico del citado equipo a ‘ABC’. Y añade que en estos momentos se encuentra haciendo la cuarentena de dos semanas obligatoria para toda persona que llega a China.

Las personas que entran en China, ya sean ciudadanos chinos que regresan a su país o extranjeros que llegan al país, deben realizarse una prueba PCR durante los tres días antes de viajar y de nuevo deben pasar otro al aterrizar. Además, deben abonar el hotel designado por la autoridad china al llegar: «Cuando llegas a China, ves por qué han parado el coronavirus y España no: control máximo», ha señalado Morilla a ‘ABC’.

Según ha comentado el director técnico sevillano, en el avión en el que venían también habían pasajeros chinos ataviados con monos de protección especiales y, al aterrizar, una gran cantidad de operarios especialmente equipados también estaban esperando su llegada. Posteriormente han pasado un test del ácido nucleico y registraron todos los datos de los pasajeros. Así, el último paso para acceder al país es viajar en autobús hasta el hotel designado para los viajeros.

Durante dos semanas deben de pasar una cuarentena en la que dos veces al día se les toma la temperatura, de manera que a la hora de terminar el confinamiento se pueda asegurar que no se propague el virus. «Volvemos bien de ánimo porque esto es trabajo y es lo que toca. Lo peor es dejar en España a la familia, pero llevamos mucho tiempo en el fútbol y sabemos lo que es estar fuera de casa», explicaba Morilla.

Según la opinión del trabajador español residente en China y de algunos de sus compañeros, es difícil de creer que en el país asiático se haya podido detener la pandemia y en España no. «Por lo que nos cuentan nuestros colegas de allí, en Wuhan se ha hecho un esfuerzo enorme y la sociedad china ha sido muy consciente de lo que estaba pasando. La vuelta a la normalidad ha sido progresiva, con muchos controles y parones por rebrotes, hasta que nuestro club ha retomado la actividad deportiva completamente y sin perder a nadie», manifestaba el sevillano a ‘ABC’.

Según los datos que se aportan desde China, este mes no se han reportado casos de transmisión comunitaria, por lo que el avance del país asiático hacia la normalidad sigue avanzando, mientras que Europa se encuentra sumida en una oleada de rebrotes. El ejemplo de esta situación se puede ver en la metrópoli de Shanghai, ciudad que tiene más de 20 millones de habitantes y cuyos ciudadanos se pueden desplazar sin mascarilla.


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