Paciente de Covid intubado y atendido por dos profesionales de la sanidad vestidos de blanco, altamente protegidos

El nuevo coronavirus desata la preocupación en España por su rápido crecimiento

En Reino Unido han pasado dos meses desde la aparición de la nueva variante hasta que se ha convertido en mayoritaria

El aviso de las autoridades británicas de la aparición de una nueva cepa  de coronavirus más contagiosa fue recibida con preocupación y prudencia. De hecho, en un primer momento la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que no había evidencias de ello. Pero el desarrollo de los acontecimientos han despejado cualquier clase de duda.

En pocas semanas, la mutación descubierta en el sureste de Reino Unido se ha propagado por varios países de Europa llegando incluso al continente asiático. Y en el lugar donde apareció ha desatado una oleada de contagios que tiene al país sumido en el caos.

En España, los 70 casos notificados en las últimas horas por Sanidad sugieren que la nueva cepa no se reduce a brotes aislados sino que en algunos lugares podría estar circulando ya en cadenas de transmisión comunitaria. Además, en muchos casos no se detecta por la falta de medios necesarios para identificar este tipo de coronavirus.

Los cálculos indican que la variante británica del coronavirus, más contagiosa, podría ser dominante en algunas comunidades de España a finales de febrero o principios de marzo. La previsión parte de lo que ha ocurrido en el sureste de Inglaterra, donde han transcurrido unos dos meses desde la aparición de la cepa B-117 hasta que se convirtió en dominante. En todo caso, la situación obliga a las autoridades a tomar decisiones más drásticas si quieren frenar la rápida expansión de los contagios en este nuevo escenario.

En Londres, la nueva cepa ya es mayoritaria y una de cada 28 personas estaba infectada de coronavirus según los últimos datos. El director regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Hans Kluge, asegura que «esta variante puede, con el tiempo, desplazar a otras cepas en circulación y es motivo de alarma».   

Riesgo de colapso hospitalario

Esto ya ha sucedido en Reino Unido y Dinamarca, donde la nueva variante B-117 ya es mayoritaria. Aún no se sabe el alcance real de su transmisibilidad, pero según los últimos estudios podría llegar a ser como mínimo un 50% más contagiosa. Eso supone una amenaza real de saturación de los sistemas sanitarios, que ya están al límite.

En España, sin ir más lejos, la relajación de las fiestas navideñas se está reflejando en un rápido aumento de la curva de contagios y fallecidos. Una situación preocupante, ya que según los expertos lo peor aún está por llegar. El problema es que además de los efectos de la Navidad, el cansancio de la población y la llegada del frío, se suma la influencia que pueda tener la nueva más contagiosa del coronavirus.

Según los científicos y las autoridades sanitarias, la cepa británica no provoca casos más graves de coronavirus. Pero los expertos avisan que una cepa más contagiosa es peor que una variante más letal. Si realmente el coronavirus es ahora más contagioso, dan por hecho que habrá muchos más enfermos que requerirán hospitalización y que acabarán muriendo. 

Ha llegado ya a 45 países

Durante las últimas horas se han conocido los primeros casos de la variante británica en México, Rusia y Malasia, y ya son 45 los países donde ha llegado. Detectarla requiere una tecnología específica, y por lo tanto es probable que haya llegado a muchos sitios más y no se haya identificado. 

A ello se suma la aparición de dos nuevas cepas, en Sudáfrica y Japón. La cepa sudafricana ha llegado a 27 países, mientras que la de Japón se descubrió el domingo en cuatro viajeros procedentes de Brasil. Esas dos tienen algo en común: una mutación llamada E484K que podría ayudar al coronavirus a esquivar los anticuerpos del sistema inmunitario. 

No sucede así con la variante británica, que en cambio sí comparte con la variante sudafricana una modificación en la proteína de la espiga que le ayuda a engancharse más fácilmente a las células para infectar el organismo. Por ahora, las nuevas variantes no representan una amenaza para las vacunas, pero a la larga las nuevas mutaciones podrían suponer un problema también en ese sentido.