Foto de recursos de un grupo de medicamentos de varios colores

La Agencia Europea del Medicamento advierte: 'Aumento de infartos'

El incremento de los efectos adversos cardiovasculares se debe al uso del fármaco 'Tofacitinib'

En los últimos días, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) ha advertido de un aumento de efectos adversos cardiovasculares. Especialmente infarto agudo de miocardio no fatal. Los pacientes que han originado este desencadenante habrían sido tratados con el fármaco 'Tofacitinib'.

Según informaciones del organismo anteriormente mencionado, los pacientes mayores de 65 años con factores de riesgo cardiovascular, no deben recibir dicho medicamento. Sin embargo, si no se puede usar otra alternativa terapéutica disponible, se recurrirá a este último.

El 'Tofacitinib' es un fármaco dirigido al tratamiento de artritis reumatoide activa de moderada a grave. También para la artritis psoriásica activa. Esta en concreto, diagnosticada en pacientes adultos que no han respondido correctamente o que no toleran a uno o más fármacos antirreumáticos.

Igualmente se puede utilizar para la colitis ulcerosa activa moderada a grave. Diagnosticada en pacientes adultos que han tenido una respuesta insuficiente o que han sido intolerantes al tratamiento convencional. Así lo ha destacado la AEMPS.

Por otro lado, el Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia de la AEMPS, trata de controlar la seguridad de dicho fármaco con dos dosis.

Incremento de infartos en la pandemia

En plena crisis sanitaria, la mortalidad hospitalaria por infarto de miocardio se ha duplicado. Datos que han alertado desde la Sociedad Española de Cardiología (SEC) en comparación con los registrados el pasado mes de abril de 2019.

En el estudio han participado 75 hospitales españoles, la COVID-19 ha tenido un "tremendo impacto" sobre las muertes por infarto. "En concreto, la mortalidad hospitalaria por esta causa prácticamente se ha doblado durante la pandemia frente al periodo previo", explica el encargado del estudio, el doctor Oriol Rodríguez Leor.

Por otro lado, el trabajo también recoge un incremento del tiempo de isquemia. Es decir, los minutos que transcurren desde que comienzan los síntomas hasta la primera asistencia médica.

Momentos antes de la pandemia, ese rango de tiempo era de 200 minutos. Pero durante la crisis sanitaria alcanzó los 233. "El tiempo de evolución del infarto determina el pronóstico tanto en términos de mortalidad, como en términos de desarrollo de otras complicaciones", afirma el especialista.

A lo largo de todo el registro, la Asociación de Cardiología Intervencionista de la SEC ha hecho una comparación de los procedimientos. También de los resultados hospitalarios y las particularidades de los pacientes.

El mismo se subdividió en dos grupos de pacientes, en el primero se incluyó a los tratados desde el 1 de abril al 30 de abril de 2019. Mientras que, en el segundo, a los atendidos entre el 16 de marzo y el 14 de abril de 2020.

El análisis completa los datos de un trabajo que estudió la situación durante los primeros días del estado de alarma. Este observó una reducción del 40 % en el tratamiento del infarto. Una causa que se podría deber al miedo al contagio por asistir al hospital.

Ahora, los nuevos datos vuelven a confirmar una bajada del número de pacientes con síntomas de infarto. Aunque de una forma más moderada con respecto a los resultados en el inicio del registro.

"Inicialmente observamos una reducción del 40 % que, posteriormente y con datos que se ampliaron a más semanas de pandemia, se situó en un 28 % menos de pacientes con síntomas compatibles con infarto que no fueron asistidos", explica el cardiólogo.

Desde la SEC resaltan la importancia de que las personas con síntomas de infarto se pongan en contacto con el 112. Así mismo, su presidente, Ángel Cequier, ha recordado que, a pesar de la pandemia, los servicios de cardiología de los hospitales están listos “para seguir atendiendo perfectamente a los pacientes con patología cardiovascular aguda".