Dos sanitarias poniendo dosis de vacuna contra el covid en jeringuillas

La mayoría de los afectados por trombos tras la vacuna tienen algo en común

Lucía Gallego, experta en Microbiología Médica e Inmunología, advierte que, «Puede ser que no se hayan analizado del todo, al 100%, los factores de riesgo que tenemos las mujeres versus los hombres».

Paralizado el suministro de la vacuna de la farmacéutica Astrazeneca, se continúan estudiando todas las causas y los efectos adversos que derivan de la misma. Hace apenas unos días, fallecía en Marbella una mujer de 43 años diez días después de haber inoculado esta dosis. Todo apunta a que la causa principal se deba a una hemorragia cerebral. Este es el primer fallecimiento en España que está relacionado con esta vacuna, cuya administración ha sido suspendida en muchos países de la UE hasta que se aclaren otros casos de estas características ya ocurridos.

La trágica situación comenzó en Dinamarca hace unos días con la muerte de una mujer de 60 años por patologías similares, otra en Noruega, de menor edad, de 50 años, y en Austria, una cuarta mujer a causa de una trombosis, una vez recibió esta vacuna. La fallecida tenía 35 años.

Todos estos casos han sucedido en mujeres y la propia EMA, investiga en estos días 30 casos de trombosis en total, dentro de esos 17 millones de vacunados en la Unión Europea y el Reino Unido con la dosis de AstraZeneca, Casos muy similares con cuadros de trombosis venosa cerebral asociados a hemorragias y a una bajada de plaquetas en los mismos.

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Factores de riesgo

Este tipo de trombosis hasta el momento poco usual, tal y como explican los expertos, afecta más a las mujeres. Presenta una incidencia de 1,3 casos por cada 100.000 personas al año, aunque entre las mujeres la incidencia se dispararía a 2,7 casos por 100.000, según estimaciones de María Jesús Lamas, directora de la Agencia Española del Medicamento.

El epidemiólogo Karl Lauterbach, portavoz en salud del SPD alemán, en una entrevista a una radio alemana comentó que «se puede dar el caso de que los riesgos sean más altos para ciertos grupos de pacientes, como las mujeres jóvenes», pero que por el momento eso se debía investigar con mayor extensión.

En referencia a los fármacos, Lucía Gallego, experta en Microbiología Médica e Inmunología de la Universidad del País Vasco, advierte que, «Puede ser que algunos factores de riesgo se hayan pasado por alto en la investigación, por el sesgo de género en los ensayos. Puede ser que no se hayan analizado del todo, al 100%, los factores de riesgo que tenemos las mujeres versus los hombres».

Igualmente, Gallego también comentó que se deben estudiar esas diferencias entre géneros y con los mismos fármacos u otras vacunas, puesto que, si esta tarea no se hace correctamente, los desencadenantes se podrían traducir en mayores efectos adversos entre la población femenina se podrían dar problemas y diferencias en la eficacia de la vacuna.

Aun así, al hacer hincapié en si las vacunas deben especificar esto anterior como un posible efecto adverso (aunque no sea muy común) para mujeres que tengan esos factores de riesgo, contesta: «Totalmente. Esta es la clave, precisamente, ver el efecto que provocan las vacunas por tener esos tratamientos hormonales y demás, sobre todo en las mujeres más jóvenes, para reducirlo. La vacuna lo tendría que especificar y el personal sanitario que la está inoculando debería preguntar a las pacientes si están tomando tratamientos hormonales, anticonceptivos o sustitutivos, porque es un tema muy importante».

Por último, pese a todos los condicionantes y síntomas adversos conocidos hasta ahora, la microbióloga no cree que todo ello le reste rigor científico a esta vacuna de AstraZeneca. «No creo que esto no se haya hecho por la premura o la necesidad de vacunarse, sino porque en general es un tema que no se tiene en cuenta. Es decir, se han cumplido los plazos y el rigor científico, pero ese rigor científico generalmente tiene ese sesgo de género. Por lo tanto, es lógico que al final del proceso sea más probable que las mujeres tengamos más efectos adversos».