Salvador Illa en la Sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados en Madrid, el 14 de octubre del 2020

Acuerdo entre Sanidad y las comunidades autónomas sobre los confinamientos domiciliarios

Varias regiones han pedido que se permita implementar la medida si fuese necesario

El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han llegado a un acuerdo sobre los confinamientos domiciliarios después de la reunión celebrada la tarde de este miércoles, 4 de noviembre, del Consejo Interterritorial de Salud. 

Salvador Illa ha insistido en la rueda de prensa posterior a la reunión en que hay que esperar «dos o tres semanas» para evaluar las medidas que se han impuesto estos días en todos los territorios antes de pensar en el confinamiento domiciliario. 

El acuerdo llega después de que varias comunidades —Asturias, Andalucía, Ceuta, Melilla y el País Vasco— hayan hecho una petición formal al Gobierno para que adapte el texto del actual estado de alarma, que no permite este tipo de confinamientos, para que ampare la medida en el caso de que haya que tomarla. 

Desde el ministerio se instó hace ya unos días a esperar a ver cómo evoluciona la pandemia después de las nuevas restricciones tomadas en casi todos los territorios, y después de que otras regiones como Cataluña y Castilla y León ya planteasen la posibilidad de confinar a los ciudadanos en sus casas. 

De hecho, en el caso de la comunidad catalana, parece que las restricciones tomadas hace dos semanas, concretamente el 15 de octubre, por las cuales se cerró toda la restauración, empiezan a mostrar señales de dar resultados efectivos. 

Cataluña ha bajado este miércoles, 4 de noviembre, por debajo del umbral de 1 punto en la velocidad de reproducción del virus (Rt), es decir, a cuánta gente infecta cada contagiado. Bajar del umbral de 1 se considera, según los expertos, señal de que se está empezando a controlar el avance de la pandemia, y en la región catalana llevaban 6 días de descensos en ese índice, desde el pasado 30 de octubre, justo dos semanas después del cierre de bares y restaurantes. 

Ahora, desde Sanidad se insiste en esperar este margen de dos o tres semanas para ver si el resto de medidas, como el confinamiento nocturno implementado en todo el país, son suficientes para contener el virus. Esta misma semana, varias comunidades han decretado medidas muy similares, como Asturias, que ha decidido cerrar toda su actividad «no esencial» a partir del próximo viernes.

Murcia y Galicia han tomado la misma decisión, que en la comunidad gallega afectará «solamente» al 60% de su población. La norma se aplicará a las grandes ciudades y a las localidades que tengan incidencias acumuladas por encima de los 200 casos cada 100.000 habitantes en las últimas dos semanas y que muestren una tendencia al alza. 

Illa ha manifestado, en este sentido, que «hay una estrategia nacional, unos indicadores en base a ellos, analizamos el riesgo epidemiológico, donde hay margen y hay que evaluar estas medidas y darse un tiempo de dos o tres semanas». 

Europa toma la vía de los confinamientos

Las declaraciones de Salvador Illa contrastan con las noticias que llegan desde el resto del continente europeo, donde todos los grandes países han tomado ya decisiones para confinar a su población o cerrar gran parte de la actividad económica. 

Es el caso de Reino Unido y Francia, que decidieron volver al confinamiento domiciliario, aunque ligeramente más suave que el de marzo y abril. En esta ocasión, escuelas y universidades se mantendrán abiertas, pero el resto de sectores 'no esenciales' se cerrarán al público.

En Alemania todavía no se ha confinado a la población, pero sí que se ha decretado el cierre de toda la hostelería y las grandes superficies, quedando abiertos, de nuevo, los colegios y los comercios pequeños.

Portugal e Italia, por su parte, han decidido imponer confinamientos pero no a toda su población, sino a las zonas donde la incidencia está siendo más alta. Así, el 70% de la población lusa, incluidas las ciudades de Oporto y Lisboa, solo podrá salir de su casa para actividades esenciales, mientras que en Italia el confinamiento afecta especialmente a las zonas del norte del país y se ha ampliado el 'toque de queda'.