Sanitario vacunando en el brazo a una persona

Ya se sabe de dónde pueden venir los trombos de AstraZeneca y Janssen

La vacunación se ha visto perjudicada tras la paralización de estas dosis

Estados Unidos decidía suspender la vacunación con Janssen, de Johnson & Johnson, este martes. Ahora, se va a investigar el origen de una serie de trombos muy parecidos a los asociados con la vacuna de AstraZeneca.

Poco después, la compañía anunciaba el retraso del lanzamiento de su dosis en Europa, que era inminente, mientras se investigan las trombosis en pacientes ya vacunados con Janssen.

¿Por qué ocurre con AstraZeneca y Janssen?

logo Telegram¿Aún no nos sigues en Telegram, la nueva mensajería de moda? ¿A qué esperas? 📲 ¡Tus noticias preferidas al momento en el móvil y gratis! Pincha aquí, ¡TE ESPERAMOS!

Lo cierto es que la vacuna de AstraZeneca y la monodosis de Johnson & Johnson se basan en una tecnología muy similar. Ambas usan como vehículo para activar la respuesta inmune un adenovirus. Este componente parece ser el responsable de las trombosis, según los expertos que han articulado la hipótesis más sólida por el momento sobre los extraños casos de trombos con bajos niveles de plaquetas.

Las dosis basadas en adenovirus llevan años investigándose. Sin embargo, nunca se habían utilizado de forma masiva en humanos.

A pesar de que hay una aprobada contra el Ébola, la única utilizada con frecuencia es la de la rabia para los animales.

La investigación sobre los trombos de AstraZeneca trae implicaciones genéticas para este tipo de vacuna al que pertenecen, además de la de Janssen, la vacuna rusa Sputnik y la china CanSino. 

Todas ellas tienen en común este elemento básico, que sirve de plataforma para el desarrollo de la vacuna.

Todo esto explicaría por qué hasta el momento no ha habido ningún problema similar sobre trombosis con las vacunas de Pfizer y Moderna, basadas en una tecnología distinta, la del ARN mensajero.

Una investigación potente

Hace ya varias semanas, el equipo de hematólogos alemanes dirigido por Andreas Greinacher señaló como causa de los trombos investigados a una extraña reacción autoinmune

De alguna forma, la vacuna causaba una activación de anticuerpos que hacían que se alterasen las plaquetas, las atacaban, y como consecuencia derivaban en la formación de trombos.

En un nuevo artículo, publicado en ‘The New England Journal of Medicine’, Greinacher y sus compañeros detallaban cómo creen que sucede esa reacción y apuntaban que tendría una relación directa con el adenovirus. 

Estos virus son fundamentalmente ADN que necesita introducirse en una célula para dejar su mensaje genético. En cada dosis de vacuna de AstraZeneca hay 50.000 partículas de virus y, en lugar de entrar en las células, algunas de ellas se ven atraídas por una proteína esencial para la coagulación de la sangre, llamada factor plaquetario 4, más conocida como PF4. 

El hematólogo Ramón Lecumberri explica en qué consiste este mecanismo, que es bastante similar a un efecto secundario poco común de la heparina llamado HIT y que desencadena anticuerpos contra la proteína PF4.

«Esta proteína tiene carga positiva, por lo que cualquier sustancia con alta carga negativa, como la heparina o el ADN del adenovirus, va a tender a unirse a ésa proteína», señala este experto.

Uno de los expertos en este tipo de trombos que ha investigado lo sucedido con AstraZeneca, Theodore Warkentin, ha subrayado que la clave puede estar en ADN libre. Esto significa que es algún fragmento genético no contenido en el adenovirus lo que puede estar beneficiando esa unión aberrante con la proteína humana.

Esta asociación se da en muy pocos casos, pero cuando ocurre el organismo deja de reconocer la proteína PF4. Al estar unida al ADN del virus, pasa a ser un elemento extraño contra el cual se generan anticuerpos. 

A pesar de que los adenovirus utilizados por AstraZeneca, Janssen o Sputnik son diferentes, «el mecanismo podría ser el mismo», advierte Ramón Lecumberri.

Las vacunas de adenovirus

Los adenovirus utilizados por Janssen y AstraZeneca son virus del resfriado común que se modifican genéticamente para introducir en el organismo humano la proteína S del coronavirus, que es la que utiliza el SARS-CoV-2 para infectar las células humanas.

De esta forma se consigue que el sistema inmune la reconozca y pueda activar las defensas ante una infección real.

Ahora, el asunto es averiguar si, en ese proceso, puede haber problemas para algunas personas en las que el adenovirus desencadenaría, además, esta rara reacción autoinmune: trombos, coagulación y bajada de plaquetas.

«El problema es que no solo bajan las plaquetas, sino que además se activan y producen los trombos. Esos anticuerpos, al unirse a la FP4, tienen la particularidad de que activan las plaquetas: se agregan unas con otras y además son el caldo de cultivo idóneo para que se produzca una coagulación en cascada», destaca este experto.

A pesar de todos, Lecumberri llama a la calma. Y es que se está investigando si hay un vínculo entre seis nuevos casos de trombos, ocurridos en Estados Unidos entre sus más de siete millones vacunados, y la dosis de Janssen, al igual que se hizo anteriormente con AstraZeneca.