Primer plano de el logotipo de Lidl

El drama oculto del sushi de Lidl: Muchas familias se quedan sin trabajo

Una pesquera española no consigue llegar a un acuerdo con su socio preferente y estas son las consecuencias.

Aunque pintaban bastos, los trabajadores de la pesquera coruñesa  Isidro 1952 tenían puestas sus confianzas en la reunión que mantuvo el  administrador concursal, Ramón Juega, con la cadena de distribución  Lidl, el único cliente para el sushi y los platos preparados a base de pescado. 

Sin embargo, el resultado ha sido negativo. Lidl ha decidido no comprar más  sushi  y esta decisión ha llevado a Isidro 1952 a presentar un expediente de regulación de empleo  que afecta a 90 trabajadores. Estos se suman a los 122 empleados que la empresa dejó en la calle el mes pasado, incluido el director general Antonio Pizarro.

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La decisión de tirar adelante el ERE  no ha sorprendido al  comité de empresa, que ya esperaba un desenlace similar después de que la empresa anunciara el cese total de la actividad ante la imposibilidad de conseguir carga de trabajo para mantener a los trabajadores. La deuda de la pesquera coruñesa asciende a 72,5 millones de euros.

El despido colectivo  se retrasó porque la empresa estuvo negociando ofertas de inversión y alternativas para salvar la situación, pero Lidl tomó la decisión de no comprar más sushi. Según el comité, Lidl aceptó absorber las 2.000 bandejas de sushi  actuales pero se negó a aumentar el volumen de compra, aunque en su día llegó a las 17.000 unidades.

La crisis de la pesquera gallega llevó a Lidl ha contratar otro  proveedor de sushi, la empresa noruega Mowi, que trae el pescado de Polonia. La plantilla de Isidro 1952 no ha recibido el salario desde el pasado mes de noviembre.

El comité de empresa cree que hay un comprador

La empresa asegura que las 2.000 bandejas son insuficientes para mantener el trabajo a los empleados, pero el comité de empresa  desconfía de sus argumentos y sospecha que podría haber un inversor interesado en adquirir la compañía. 

Según el comité, la compra tendría como condición el despido de los trabajadores para que la nueva empresa quede libre de cargos laborales y, en este caso, solicita que los empleados sujetos al expediente de regulación tengan prioridad en las  nuevas contrataciones. También pidió a la Xunta que interviniera ante la caótica actuación del  administrador concursal.

En concreto, la multinacional  Nueva Pescanova  se habría interesado en la compra de 32 jaulas de producción de besugo que Isidro 1952 tiene en Lorbé. Tras una inspección de trabajo se ha comprado pienso para los peces que llevaban meses abandonados, y se intentará recuperar a los animales para reactivar la producción en Navidades.