Una porción de bizcocho de chocolate

Alerta de Sanidad por el bizcocho de chocolate retirado en el súper: pide no consumirlo

El producto no está bien etiquetado y contiene componentes que pueden resultar peligrosos para alérgicos o intolerantes a la lactosa

Las autoridades sanitarias españolas han lanzado un mensaje de advertencia tras una alerta sanitaria que ha provocado la retirada de los supermercados de unos bizcochos de chocolate que no cumplían con la normativa de etiquetado. El producto en cuestión no declaraba en la etiqueta que podía haber presencia de un componente que puede provocar alergia. 

Fue el pasado 27 de noviembre cuando la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) alertó a los consumidores con historial de alergias o con intolerancia a la lactosa que no consumiesen un bizcocho de chocolate sin azúcares añadidos con edulcorantes, pero que contenían trazas de leche, que no estaba incluida en el etiquetado, lo que podía provocar reacciones alérgicas.

El producto es de la marca 'Panadería', y un mes después de esa primera alerta, Sanidad ha actualizado la información tras recibir nuevos informes de la Comunidad de Madrid a través del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI), que vuelve a alertar de la presencia de leche no declarada en el producto. 

Sanidad ha pedido no consumir el producto porque no ha obtenido un resultado favorable en los análisis, a causa de la presencia de leche no declarada, y considera que puede acarrear consecuencias peligrosas para las personas alérgicas o con intolerancias que lo pudieran consumir. 

Hay dos lotes de este bizcocho de la marca 'Panadería' que no han pasado los controles, los números 273 y 294, con el código de barras 8425849103941, con una fecha de consumo preferente que marca el 28/12/2020 como límite óptimo para su consumo, en el primer lote; y el 18/01/2021 en el caso del segundo. Ambos tienen un empaquetado de 250 gramos e indican que deben conservarse a temperatura ambiente. 

Los dos lotes de bizcocho de chocolate sin azúcares añadidos con edulcorantes han sido fabricados y distribuidos en España, por lo que desde AESAN se ha trasladado la información a las comunidades autónomas para que las administraciones competentes los retiren de los supermercados. 

El organismo de Sanidad recuerda que el producto puede ser peligroso para personas con historial de alergia o intolerancia a los lácteos, pero que para la población general no supone ningún riesgo, por lo que solo recomienda que no se consuma a las personas que podrían verse afectadas. 

Sanidad recuerda el peligro de la intolerancia y las alergias

En ese sentido, desde Sanidad y la AESAN han emprendido una campaña informativa a través de sus redes sociales, donde publican contenido sobre las alergias y las intolerancias a la lactosa y sus posibles consecuencias, para que así todo el mundo pueda tener acceso a esta información, ya sea porque padecen esta situación o porque conocen a alguien que lo hace. 

El ministerio explica qué es la intolerancia a la lactosa, algo cada vez más habitual en la sociedad española junto a otras condiciones como la intolerancia al gluten o las diferentes alergias alimentarias. También explica qué alimentos evitar, en el caso de padecer este tipo de intolerancias, y cómo una persona que lo sufra puede informarse a través del etiquetado de los productos que compra y consume. 

Uno de los puntos más peligrosos sobre la intolerancia y su desconocimiento es la posibilidad de confundirla con otra condición, la alergia a las proteínas de la leche. Mientras que la intolerancia a la lactosa se produce por la falta de una enzima lactasa en nuestro organismo que impide la digestión de la lactosa, la alergia a la proteína de la leche, como la caseína o la beta-lactoglobulina, es un rechazo de nuestro cuerpo a esos componentes, lo que puede producir una reacción aguda que incluso implique un riesgo de muerte inminente. 

Es decir, las personas con intolerancia a la lactosa pueden consumir productos lácteos que no tengan lactosa, porque su cuerpo podrá digerirlos sin problema, pero los alérgicos no pueden consumir ningún tipo de producto lácteo, aunque sean sin lactosa, porque incluirán las proteínas de la leche que provocan la reacción alérgica. 

La AESAN alerta de que leer el etiquetado de los productos es indispensable para poder evitar productos que incluyan lactosa o proteínas de la leche, ya que hay muchos productos que, sin ser derivados directos de la leche, como por ejemplo la bollería, los embutidos o incluso las sopas, también pueden incluir lactosa entre sus ingredientes.