Un yogur blanco con cuchara dentro sobre una mesa de madera

El popular yogur de supermercado que estás comprando y es el que más engorda de todos

Un yogur muy vendido es una auténtica bomba calórica, según los nutricionistas

El yogur es un postre que gusta a casi todo el mundo y que no puede faltar en la nevera. Hablamos de un alimento muy popular, que podemos encontrar en cualquier supermercado.

Ahora bien, tendemos a pensar que es de lo más sano que podemos comer, pero la realidad es que no siempre es así. Los nutricionistas ven con buenos ojos el consumo de yogur, pero solo si se cumplen dos reglas básicas.

El yogur de supermercado tiene un problema

En primer lugar, nunca podemos substituir la fruta por el yogur, ya que la primera siempre resultará más beneficiosa para nuestro organismo. Lo segundo que debemos tener en cuenta es que los yogures naturales, enteros o griegos, son mucho más saludables que los de sabores.

Se trata de dos reglas muy simples, que rompemos con demasiada frecuencia. La segunda es la que más, ya que el sabor ácido de los yogures naturales no suele gustar. Es aquí donde surge un serio problema, ya que lo más habitual es optar por los yogures azucarados y de sabores. 

Una mujer observando un yogur en un supermercado en la sección de yogures
La mayoría de yogures no son nada saludables | Getty Images

Según los expertos, esto no es lo más recomendable, ya que estamos hablando de alimentos con una gran cantidad de azúcares. Incluso aquellos de cereales o con tropezones (trozos de frutas) se pasan de la raya cuando nos fijamos en su cantidad de azúcar. No dejan de ser, en definitiva, un alimento ultraprocesado.

¿Cuál es el yogur de supermercado que más engorda?

La mayor parte de los yogures que podemos comprar en los supermercados no suelen ser muy saludables. Los yogures naturales quedan cada vez más arrinconados, mientras que los de sabores y endulzados ocupan más espacio. La diferencia entre unos y otros es abismal. 

Mientras que los yogures endulzados suelen tener un nivel exagerado de calorías, los yogures naturales tienen unas 57 kilocalorías por cada 100 gramos. Estos últimos solo pueden contener leche y fermentos lácteos. En el caso de los yogures griegos naturales, con algo más de grasa, podemos encontrar unas 120 kilocalorías por cada 100 gramos.

Pero, a la hora de apuntar al peor de los peores yogures de supermercado, los nutricionistas lo tienen claro. El yogur de supermercado que más engorda es el de stracciatella, un sabor muy popular entre los consumidores. Este yogur, con sabor y textura únicos, es una auténtica bomba calórica, con 160 kilocalorías o más por cada 10 gramos.

Una mano con uñas pintada de rosa sosteniendo una cuchara para comer yogur
El yogur de stracciatella es una auténtica bomba calórica | Getty Images

Una auténtica bomba de calorías

Su alto índice calórico tiene fácil explicación: altos niveles de grasa procedentes de la nata y mucho azúcar. De hecho, en el caso de los griegos de stracciatella, el azúcar representa hasta un 15% de su composición. No hace falta decir que esto repercute directamente en la salud de los consumidores, favoreciendo el sobrepeso y las enfermedades cardiovasculares.

Pero esto no es todo, ya que el yogur de stracciatella también contiene virutas de chocolate, almidón modificado de maíz, espesantes, aromas, fermentos y más. En definitiva, contiene muchos más ingredientes que alteran su composición natural de yogur.

El yogur que deberías comer de forma regular

Esto no quiere decir que se trate de productos peligrosos por sí mismos. Se trata de ingredientes que pasan controles de sanidad, pero que convierten al yogur de stracciatella en un ultraprocesado como una catedral.

Un yogur griego con una cuchara al lado sobre una trapo de cocina
El yogur natural o griego es el mejor que puedes comer | Getty Images

Además, están muy presentes en otros muchos yogures de sabores que podemos encontrar en el supermercado. Es por ello que la mejor opción a la hora de comer yogur es escoger uno natural o un griego natural.

Esos dos también contienen grasas lácteas, pero no se relacionan con un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. De hecho, su consumo regular reduce el riesgo de desarrollar el conocido como síndrome metabólico o el cáncer colorrectal.