Dos tazas de café de color azul sobre una mesa de madera

El peor café que puedes comprar en España: lleno de azúcar y demasiado caro

El café es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo, pero hay que saber escoger

España es tierra de buen café. Se trata de una de las bebidas más consumidas en nuestro país, y prueba de ello son todas las cafeterías presentes en nuestras calles. El consumo medio de café en España es de cuatro tazas diarias, lo que nos sitúa en el puesto 19 en el ranking de países cafeteros

Son muchos los estudios que han puesto de manifiesto los beneficios del café para la salud humana. Destacan sus efectos positivos en el tránsito intestinal o la capacidad que tiene por reducir el riesgo de sufrir enfermedades. Sin embargo, no cualquier café es bueno, y hay uno en concreto que los expertos desaconsejan consumir.

El peor café que puedes comprar en España

Lo más común en España es prepararnos nosotros mismos el café en casa. En los últimos años han ganado popularidad las máquinas de café que funcionan con cápsulas, pero muchos prefieren aún la cafetera italiana de toda la vida. Otra opción muy popular es tomar el café en una cafetería o un bar, donde incluso podemos controlar el tipo de leche o edulcorante que se le pone.

Ahora bien, hay un café que todos los expertos desaconsejan por ser el peor de todos: el café para llevar. Se trata de un café envasado y preparado para el consumo, que tenemos ya muy normalizado. Es fácil de conseguir, cuenta con una presentación atractiva, y además sabe muy bien.

Una mano cogiendo un café para llevar encima de un soporte de madera
El café para llevar es bastante más pobre que los demás a nivel nutricional | Getty Images

Lo que muy pocos consumidores llegan a imaginarse es que este tipo de cafés son básicamente leche con sabor a café. Según la revista Consumer, aunque la proporción de leche puede variar, esta se sitúa en alrededor del 81% de la bebida. Y no se trata de un problema que afecte únicamente a una marca, sino a la inmensa mayoría de ellas.

¿Qué tipo de café se le añade?

El café que se le añade a este tipo de bebidas rápidas puede ser de varias formas. Por ejemplo, marcas como Kaiku o Starbucks utilizan el café líquido, que representa entre un 15% y un 20% del producto.

En cambio, Nescafé y Eroski prefieren el soluble, el equivalente al café de sobre de toda la vida. Finalmente, marcas como Mocay optan por el extracto concentrado de café.

Leche vertida en un vaso lleno de café sobre un fondo oscuro
La mayoría de cafés para llevar están conformados por leche | Getty Images

En general, las marcas optan por la leche semidesnatada, aunque Nestlé utiliza la desnatada con un extra de crema para mejorar su mezcla. En este último caso, la proporción de grasa es mayor, de hasta un 2,8% del total de la bebida, en comparación con el 1,5% de media de las que utilizan semidesnatada.

Naturalmente, en aquellos productos que apuestan por las bebidas vegetales, como la de avena, la composición cambia drásticamente. Eso no implica que sea más sana, porque la leche de vaca aporta, en comparación, proteína de mayor valor nutricional.

¿Cuántas calorías tiene un café para llevar?

Puede parecer poca cosa, pero lo cierto es que toda esa grasa se traduce en una diferencia de hasta 40 calorías. En definitiva, si los cafés con leche semidesnatada tienen alrededor de 124 kilocalorías, los cafés más grasos pueden superar las 160 kilocalorías.

Un vaso de café recién preparado con muchos granos de café en segundo plano
Algunos cafés tienen más calorías que otros | Getty Images

Si bien la diferencia de calorías entre un café u otro es importante, lo cierto es que la mayoría de los expertos piden calma. La cantidad de calorías recomendada para un adulto ronda las 2.000 calorías, por lo que un café para llevar puede resultar meramente anecdótico.

Además, si bien una parte importante de las grasas son saturadas, lo cierto es que al tratarse de grasas lácteas resultan menos nocivas. Incluso, según algunos estudios, este tipo de grasas podrían reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

El segundo ingrediente que asusta a los nutricionistas

De todas formas, más allá de la cantidad de leche, lo cierto es que sí que hay un ingrediente que preocupa seriamente a los expertos. Se trata del azúcar, que puede llegar a suponer entre un 9% y un 16% del total de un café para llevar. En este caso, una pequeña diferencia de unos cuantos gramos sí que puede ser perjudicial.

Lo mal es que, en el etiquetado, es complicado diferenciar qué azúcares corresponden a los intrínsecos de la leche y cuáles son añadidos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir, como mucho, 25 gramos de azúcar al día.

Una cucharita de azúcar encima de una taza de café oscuro sobre una mesa
Los expertos advierten sobre la cantidad de azúcares añadidos | Getty Images

Algo que resulta muy complicado, teniendo en cuenta que algunos cafés superan con creces esta barrera. En este sentido, el que se lleva la palma al peor café en cuanto a azúcar es el Starbucks Frappuccino, con alrededor de 16 gramos por envase. 

Finalmente, vale la pena mencionar que los precios también pueden a ser exagerados en algunos casos. Dichas diferencias, muchas veces, no se justifican por la calidad de los ingredientes, o lo saludable que resultes la bebida.

Por ejemplo, el Starbucks Caffè Latte puede costar hasta 0,86 euros por 100 mililitros. Una cifra estratosférica, si lo comparamos con otras opciones más asequibles. Los expertos destacan la importancia de fijarnos en el etiquetado en nuestro día a día, para ser conscientes en lo que estamos comprando.