Imatge de dos envasos de gel hidrolalcohòlic, un gran i un petit

Los peligros del gel hidroalcohólico en verano para tu piel

Los dermatólogos desaconsejan su uso si queremos exponernos al sol

Verano es sinónimo a playa para muchísimas personas. Si no has ido todavía, seguramente vayas muy pronto. Bañarse y tomar el sol son dos de los grandes placeres de esta época. Y lo serán en especial este año, porque hemos estado tanto tiempo en casa que nos apetece disfrutar al máximo de estar al aire libre.

Esta pandemia ha provocado que cambiemos muchos de nuestros hábitos y que incluyamos de nuevos. Entre ellos está el uso de gel hidroalcohólico para desinfectarnos las manos, sobre todo cuando estamos fuera de casa. El problema está en que su uso puede ser muy perjudicial si lo unimos a la exposición al sol.

No utilices gel higienizante en la playa

Cuando nos exponemos al sol debemos evitar siempre cualquier producto que contenga algo de alcohol, ya que puede provocar manchas o incluso quemaduras. El gel hidroalcohólico está formado entre un 60 y un 85% por alcohol, por lo que es especialmente problemático en este sentido.

La rápida absorción de estos geles crea la falsa sensación de evaporación total del producto en la piel porque se piensa que sus componentes han desaparecido totalmente de la epidermis, tal como explica la dermatóloga del Hospital Quirónsalud Marbella Marta Frieyro. «No obstante, se mantienen en su superficie por un tiempo prolongado, por lo que la incidencia de los rayos del sol puede provocar el oscurecimiento de la piel en el mejor de los casos, o en una quemadura, en el peor de los casos», añade.

Tienen que tener especial cuidado aquellas personas con piel sensible, psoriasis, dermatitis atópica o los niños. Además, este año todos en general tenemos la piel menos preparada para el sol porque hemos estado mucho tiempo en casa sin exponernos a los rayos UV, por lo que los efectos podrían empeorar todavía más.

Para evitar esta problemática lo mejor será lavarse las manos con agua y jabón antes de salir de casa y al llegar de nuevo, y durante la estancia en la playa evitar tocar elementos o productos, en especial que no sean nuestros, y sobre todo no tocarse la cara.