Huevos

El motivo por el cual los huevos deben estar en la nevera

Te revelamos la razón por la que los huevos necesitan estar refrigerados en nuestro hogar

A continuación, te revelamos el motivo por el cual  los huevos deben estar en la nevera. Con el calor del verano y las vacaciones las dudas sobre si refrigerar un alimento o no, el tiempo que deberíamos dejarlos o los que hay que dejar antes de irnos de viaje nos bombardean la cabeza días antes.

A muchos de nosotros en un momento dado nos puede parecer una cuestión que tiene poco margen de discusión, pero en realidad genera bastante polémica. Hay alimentos que puede que pongamos siempre en la nevera de forma automática sin plantearnos su motivo como, por ejemplo, la fruta.

No obstante, también existe el grupo de personas que ponen el grito en el cielo cuando escuchan algo así y argumentan que hay que poner la fruta en la despensa, protegida del calor, pero sin estar refrigerada.

Los huevos

En las diferentes discusiones que este tema protagoniza también ha surgido otro gran clásico: los huevos. Todos parece que los guardamos en la nevera, de forma automática, pero nunca nos hemos planteado ¿por que si en el supermercado están a temperatura ambiente, nosotros tenemos la manía de refrigerarlos? 

Pues bien, la verdad es que los raros que se empeñan a guardar a temperatura ambiente los huevos solo son los supermercados de nuestro país. En otros lugares como Estados Unidos no ocurre así y los huevos están en la sección de productos refrigerados. Este asunto es algo que también se plantean allí, al revés que nosotros, y que tampoco acaban de encontrar solución o motivo.

Sin embargo y dejando de lado las mil y una rarezas de Estados Unidos, volvamos a intentar resolver esta paradoja de los huevos que pasan de estar perfectamente fuera de la nevera en los supermercados y a necesitarla cuando llegan a casa. ¿Tendrán un sensor? No, en realidad no es así. Ahora te acabamos de descubrir el motivo.

¿Nevera o despensa?

Lo cierto es que los  huevos no necesitan frío, pero sí una temperatura constante que evite la condensación en su cáscara. Dada su porosidad, si no poseen una temperatura constante, este efecto podría ocasionar que las bacterias externas penetrasen en el interior del alimento con el consiguiente riesgo de producir una intoxicación alimentaria.

Por lo tanto, si los  huevos se vendieran refrigerados en el supermercado, de camino a casa la variación de temperatura ya supondría un cambio de temperatura y podría generar un gran peligro, igual que si se dejaran fuera.

Por ello, tampoco vale tenerlos en la encimera dos horas antes de ponernos a hacer una tortilla. Para mantener una temperatura constante, lo mejor es tenerlos en la nevera y sacarlos justo antes de consumir para que así estén el menor tiempo posible expuestos a una posible intrusión de bacterias.