José Campos, ex marido de Carmen Martínez-Bordiú

José Campos, ex de Carmen Martínez Bordiú, roto tras el ictus: 'Me cuesta hablar'

Al empresario cántabro le ha cambiado la vida desde que se divorció

La vida de José Campos, ex de Carmen Martínez-Bordiú, ha cambiado mucho en el último año. En marzo de 2020 el empresario cántabro sufrió un grave problema de salud por el que permaneció varios días hospitalizado.

Tras un largo tiempo apartado del mundo mediático, José Campos volvía a acaparar titulares tras sufrir un ictus en marzo del pasado año.

Ahora, a punto de cumplirse un año de aquel suceso, el exmarido de Carmen Martínez-Bordiú ha hecho balance de su vida actual.

logo Telegram¿Aún no nos sigues en Telegram, la nueva mensajería de moda? ¿A qué esperas? 📲 ¡Tus noticias preferidas al momento en el móvil y gratis! Pincha aquí, ¡TE ESPERAMOS!

«Sigo de baja. Por desgracia, me cuesta hacer muchas cosas. Estoy recuperando la memoria, vocabulario. Todas las secuelas son del cerebro», explica a la revista ‘¡Hola!’. «Me cuesta hablar y las palabras se me traban. También se me olvidan cosas... Espero ir poco a poco, pero podría estar en una silla de ruedas. Gracias a Dios, estoy bien», añade.

Siempre optimista y con esa actitud tan campechana que le caracteriza, José Campos desvela, además, el tratamiento que sigue: «Con logopedas. Estoy con revisiones y haciéndome pruebas, porque todavía no saben el motivo. Yo me cuidaba, ni fumaba ni bebía».

Aunque al ex de Carmen Martínez-Bordiú no le gusta hablar de cosas negativas, lo cierto es que de un tiempo a esta parte en su vida no ha habido demasiadas buenas nuevas.

A las secuelas de su enfermedad, el cántabro tiene que sumar otro problema laboral. El negocio que José Campos regenta en su tierra natal se encuentra cerrado. A causa de la pandemia del Covid-19, al cántabro le ha tocado echar el cierre a su local de hostelería.

«Tengo mi negocio cerrado. Nos dejan trabajar solo en la terraza y en Santander hace mucho frío. Abrimos muy pocos días y hace un año que no hacemos ningún evento, fiesta o cumpleaños. Sigo las normas. Si no se puede, no se puede. No es como en otras ciudades, donde se las saltan», explica.

A pesar de ello, José Campos tiene el apoyo incondicional de su mujer, Marian Sousa, y su hija Martina, de 6 años.«Me están cuidando mucho», asegura el empresario cántabro en la misma publicación.

Un cambio de vida

José Campos se casó con Carmen Martínez-Bordiú en 2006. Tras 7 años de amor y complicidad, la pareja decidió poner fin a su matrimonio y tomar caminos separados.

La última información que continuaba uniendo a José Campos con su ya exmujer se diluía en  febrero de 2020. Fue entonces cuando se publicó que Carmen Martínez-Bordiú, después de una década intentándolo, había logrado vender la casa cántabra donde vivió durante su matrimonio con el empresario.

Tras su sonada ruptura con Carmen Martínez-Bordiú, José Campos encontró nuevamente a su media naranja. En 2014, el cántabro anunció su boda con Marian Sousa y, desde entonces, su vida ha estado prácticamente alejada de todo el ruido mediático.

En Santander, el empresario ha formado una sólida familia y lejos quedan ya sus apariciones en los ‘photocalls’ y los platós de televisión donde era uno de los personajes habituales durante su romance con Carmen Martínez-Bordiú.

Ahora, José Campos está en otra etapa de su vida, sereno y tranquilo con los suyos. En su mujer ha encontrado un apoyo fundamental y Martina es la niña de sus ojos con la que le gusta pasar el tiempo jugando.

Más allá de su faceta más familiar y amorosa, José Campos es un hombre al que le gustan los negocios. Es administrador único desde 2007 de un bar en Santander, ‘Galerías Culturas'. Este local es muy conocido en la zona y cuenta con una gran reputación. Además, el negocio del marido de Sousa tiene una buena salud financiera, ya que genera unos ingresos de 280.000 euros, según calculó ‘Jaleos’ antes del estado de alarma.

Aunque ahora le toca mantenerlo cerrado por seguridad, seguro que cuando pueda levantar de nuevo la persiana no le falta clientela.