Enrique Ponce paseando de la mano de Ana Soria con las mascarillas puestas

Enrique Ponce, nuevamente contra las cuerdas por defender a Ana Soria

El torero vive en una encrucijada constante tras romper su matrimonio con Paloma Cuevas

Enrique Ponce vive en una encrucijada constante después de que rompiera su relación con Paloma Cuevas, con la que tiene dos niñas en común, Bianca y Paloma. La primera de ellas está a punto de celebrar su primera comunión, por lo que nuevamente el torero se verá en la obligación de escoger entre sus hijas o su novia.

Su hija mayor, Paloma hizo la comunión en 2017, pero en ese entonces la situación familiar era muy diferente. Ahora, el dilema está en si la relación entre Ponce y su ex, Paloma Cuevas, es lo suficientemente buena como para que Ana Soria pueda ir a acompañarle en este día tan significativo.

«Si de él solo dependiera, allí estaría Ana a su lado», aseguran desde su entorno más cercano. Sin embargo, el problema estaría en que a Paloma, familia y amigos no les haría mucha gracia presenciar esa escena, aunque hayan presumido de llevar su divorcio en paz y armonía.

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El principal dolor de cabeza de Ponce reside ahora en tener que escoger entre su familia y el bienestar de sus hijas, o su pareja, a la que tampoco quiere excluir de un evento tan importante. Aquellos que le conocen aseguran que «solo quiere paz y llevarse bien con todo el mundo. Ir ese día acompañado solo puede generar más polémica». 

Algo de lo que el torero parece ser bastante consciente, y es que a pesar de que han intentado llevar su romance con la máxima discreción, no pudieron evitar convertirse en la pareja más polémica de gran parte del 2020. 

Sobre todo, ha sorprendido la rapidez con la que tanto Ana como Enrique han empezado una nueva vida en común alejada de todo y de todos. Además, parece que no les ha importado sacrificarse, ya que Ponce ha dejado a sus hija en Madrid y no dudaba en mudarse con su novia a Almería en un pisito de lo más moderno y con unas impresionantes vistas de la playa. 

Por su parte, Ana ha renunciado a su sueño de irse de Erasmus a Polonia, por seguir al lado de su querido 'Kike', como ella le llama cariñosamente. 

A eso se suma que incluso decidieron ampliar la familia con un perrito llamado Ney. Además, no dejan de derrochar amor en redes sociales, donde no dudan en proclamar lo mucho que se quieren a los cuatro vientos mediante románticas imágenes y comentarios. 

«Eres mi vida», «Solo me importa que tú sepas lo que yo te quiero» o «Tú haces que cada rincón se ilumine y cobre vida», son algunos de los mensajitos que se han ido dedicando en redes sociales. 

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y la pareja también ha tenido muchísimos impedimentos, como la firma de los papeles del divorcio que no termina de llegar. Algo, que según se rumorea, también les habría hecho discutir bastante, porque habría llegado un punto en el que la joven se habría cansado de esperar esa separación definitiva entre Ponce y Paloma Cuevas.

El principal problema se encontraría en que «ha habido un acuerdo verbal generoso porque él estaba huyendo con una joven que conocía hace dos años, y en caliente Paloma y Enrique quisieron ser los mejores amigos... Firmó ella, pero él no firmó», explicaba hace unos meses Federico Jiménez Losantos en su programa de radio. 

Además, también ha habido bastantes especulaciones acerca de la posible mala relación entre la guapa rubia y las hijas de su novio. Al parecer, las niñas habrían mostrado su claro rechazo a la nueva pareja de su padre. 

Por su parte, Paloma Cuevas ha rehecho su vida centrándose por completo en sus dos niñas y en el trabajo, donde le va bastante bien en su faceta de empresaria. Eso sí, a pesar de que se ha especulado acerca de posibles intereses amorosos a lo largo de estos meses, Paloma sigue soltera y sin ganas, por el momento, de volver a enamorarse.