El Rey Felipe VI en un acto público con su mujer, la Reina Letizia, con la bandera de España de fondo

El telegrama de luto de Felipe y Letizia a la reina de Inglaterra levanta ampollas

Muchos desconocen la familiaridad y el cariño que le tenían a su Majestad, a la que se refieren como «tía Lilibet» y al fallecido duque de Edimburgo como «tío Philip»

El fallecimiento de Felipe de Edimburgo ​ el que fue consorte de la reina Isabel II del Reino Unido durante más de setenta y tres años e hijo del príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca y de la princesa Alicia de Battenberg, ha supuesto un varapalo para toda la familia monárquica.

Lo cierto es que el protocolo a seguir por parte de la monarquía británica en la Familia Real ha sido siempre, y es, no llamar por su nombre a ninguno de sus cargos en público. Una normal que ya se pudo apreciar en el Príncipe de Gales, «precisamente en una cena en Buckingham a la que fui invitado, donde el protocolo se mantiene a rajatabla. Para hablar con el heredero, había que esperar a que él se acercara a ti, manteniendo, en todo momento, el tratamiento, como a la reina Isabel, máxima representación de la realeza en el mundo. No solo porque es titular y no consorte sino porque es la única a quien se le ve en determinadas circunstancias con cetro y corona. Es la reina más reina y la más admirada, incluso por otras reinas como Doña Sofía’ así según se lo contó este mismo a Pilar Urbano.

«Cuando mi marido y yo estuvimos de viaje oficial a Inglaterra y nos alojamos en Buckingham, el segundo día de la visita y cuando una noche salíamos para asistir a una cena de gala, vestidos de tiros largos, nos cruzamos en uno de los largos corredores del Palacio con una señora mayor con un chubasquero, unas botas cortas de agua y un pañuelo en la cabeza que iba a lo suyo: a sacar a sus perros y que al cruzarse con nosotros se limitó a decirnos «Good night». «¡Juanito, es la reina!, le dije a mi marido».

¿Aún no nos sigues en Telegram, la nueva mensajería de moda? ¿A que esperas? Tus noticias preferidas al momento en el móvil y gratis! Pincha aquí, TE ESPERAMOS!

logo Telegram¿Aún no nos sigues en Telegram, la nueva mensajería de moda? ¿A que esperas? 📲 Tus noticias preferidas al momento en el móvil y gratis! Pincha aquí, TE ESPERAMOS!

Con motivo de todo ello, uno de los asuntos que más llama la atención en estos momentos es el telegrama de pésame enviado por Felipe y Letizia a la reina Isabel por el triste desenlace de su esposo.

Lo que muchos no sabían era la familiaridad y el cariño que le tenían a su Majestad, a la que se referían como «tía Lilibet» y al fallecido duque de Edimburgo como «tío Philip».

Rober Capa fue amante de Ingrid Bergman

Una de las incógnitas convertida en rumor en estos momentos y que cada vez adquiere más fuera, es que uno de los grandes amores de la actriz Ingrid Bergman fue Robert Capa, un amante que perduraría durante algunos años. Los dos se conocieron en el vestíbulo del hotel Ritz de París, el día final de la guerra en 1945.

Lo cierto es que la actriz se había enamorado de Capa, cuando este tenía 31 años. «Un ser humano impresionante, vigoroso y divertido, lleno de seductor encanto, con oscuros ojos bajo espesas cejas, que hablaba cinco lenguas».

Los dos permanecían muy juntos: «Yo era muy moral, muy mojigata si se prefiere. Pero yo ansiaba estar con él», cuenta la actriz en sus memorias plasmadas por Alan Burgess. «Si él me hubiese pedido: 'Cásate conmigo, sé mi amor, probaremos todos los placeres', habría accedido. Pero nunca me lo pidió». «No puedo casarme contigo, porque eso sería atarme. Si me ordenan: 'Mañana a Corea', y estamos casados y tenemos un hijo no me sería posible ir. El matrimonio no se hizo para mí». «A mi entender y conforme me habían educado, nos casamos con el hombre que amamos. En eso estribaba el quid.»

Ingrid falleció muy joven, con 40 años a causa de un cáncer de mama en 1982. «Resulta extraño y terrible que haya desaparecido y también que las revistas hayan publicado sus fotografías y su biografía y que en las páginas siguientes tratasen de Juana en la hoguera y de mi vida».