Letizia y Telma Ortiz en el funeral de su hermana Érika

Reproches y culpabilidad: las profundas heridas que marcan a Letizia y sus hermanas

La relación de la reina con sus hermanas, Telma y Erika Ortiz, ha sido siempre objeto de debate

Los Ortiz Rocasolano está de enhorabuena, y es que dentro de poco celebrarán la llegada de un nuevo miembro a la familia. Esta misma semana saltaba la noticia de que Telma Ortiz, la hermana de la reina Letizia, espera su segundo hijo.

Un bebé fruto de su relación con el abogado Robert Gavin, que tampoco ha estado exenta de polémica. De hecho, se llegó a especular que el romance nació de una infidelidad, y que Telma no dudo en traicionar a una de sus mejores amigas, Sharon, para quitarle el marido.

"Coqueteaba con él de una manera descarada, pero lo peor es que se había hecho amiga de Sharon y finalmente le quitó a su marido", señalan acerca del polémico comienzo de su relación.

Gavin estaba casado con la violinista de The Corrs y tienen dos hijos. "Luego, cuando les vieron juntos en el concierto de Carla Bruni en Barcelona, todavía seguía negando lo que era evidente. Para Sharon fue una traición de los dos".

Por su parte, Telma tiene una hija de su matrimonio con  Jaime del Burgo, del que se divorció en 2016. Ahora, la llegada de nuevo bebé ha colmado de felicidad a la familia y sirve para reafirmar su amor.

Así, la reina Letizia se convertirá en tía por tercera vez. Una faceta que mantiene en la más estricta intimidad, aunque se sabe de sobra que se involucra de lleno con sus sobrinos. En concreto, desde el trágico fallecimiento de su hermana, Érika Ortiz, la hija de esta se ha convertido en su máxima prioridad. 

A pesar de que Carla le ha dado algún que otro dolor de cabeza por sus continuos tanteos con la prensa, mantiene una relación bastante estrecha con la familia real. 

De hecho, tiene muy claro su papel. "Entiendo que hay ciertas cosas que no puedo decir en público", reconocía en una de sus primeras entrevistas.

"No hablo de nadie de mi familia porque a mí tampoco me gustaría que ellos hablasen de mí", señalaba con la lección muy bien aprendida.

La tragedia que ha marcado la vida de la reina Letizia

La pérdida de Érika a una edad tan temprana, tan solo 31 años, supuso un golpe devastador para la familia Rocasolano. La entonces princesa de Asturias, totalmente desconsolada, no era capaz ni de sostenerse en pie durante el funeral.

El príncipe Felipe la apoyó en todo momento, al igual que el resto de su familia política. Una muerte que conmocionó en gran parte a todo el país. 

Los medios no tuvieron piedad a la hora de narrar con todo lujo de detalles los pormenores y Letizia se sintió traicionada. La profesión a la que había dedicado su vida se había vuelto contra ella, dispuesta a despedazarla.

Eso produjo un profundo cambio en el carácter de la reina, quien se convirtió en una versión sombría de lo que alguna vez fue. 

Lo peor, sin duda, fue la responsabilidad que pesa aún a día de hoy sobre sus hombros. Su hermana no fue capaz de soportar la presión que suponía convertirse en una figura tan mediática, y decidió consumir un número no precisado de pastillas, posiblemente tranquilizantes, para terminar con su vida.

La relación entre las hermanas Ortiz siempre ha despertado mucho interés. Y fue su propio primo, David Rocasolano, el encargado de desentrañar los detalles más íntimos y personales de la misma.

"Eran la lista (Letizia), la guapa (Telma) y la bohemia (Erika)", señala en el polémico libro que arrasó con la familia real. 

Además, asegura que "Telma supo apropiarse muy bien de la fama colateral de su hermana al aceptar un puesto que no existía y creado para ella en el Ayuntamiento de Barcelona". 

Todo lo contrario a Érika, quien "no tuvo tiempo para desarrollar su faceta estrictamente artística. Los que sí conocieron su obra decían que tenía talento. Ella pensaba que cualquier cosa que hiciera tendría repercusión por ser la 'hermanísima', un status que nunca utilizó".

Sin duda, personalidades muy diferentes que hoy en día siguen marcadas por el dolor de la pérdida de uno de sus ejes principales.