Letizia en la calle con cara seria

'La reina Letizia sabe que ya no hay vuelta atrás y se resigna. Le queda Rocío Carrasco'

La actitud de la reina Letizia comienza a pasarle factura, pero al menos le queda Rocío Carrasco

Muchos han señalado en diferentes ocasiones la déspota actitud de la reina Letizia con quien la trata. Dicha postura incrementa cuando la consorte descuida su papel de acompañante, se deja llevar por sus impulsos de una persona que piensa por sí misma y quiere darse valor, pero le recuerdan cuál es su posición. 

Así, poco a poco la mujer de Felipe VI se ha ido ganando enemigos a su paso por el reinado y su descontento comienza a ser palpable y difícil de disimular para la periodista. 

Aunque si bien es cierto, ella misma también ha sido la persona que le ha recordado a su familia que ya no es una ciudadana corriente, es la mujer del Rey y debe mantenerse exenta de polémicas. Por lo tanto y por extensión, su familia tampoco puede generar contenido mediático. 

Bajo esta premisa, todo apunta a que Letizia Ortiz estaba detrás de la llamada que su hermana Telma realizó al presidente de la Asociación de Prensa de Madrid para justificar la alocada demanda que interpuso contra 57 medios de comunicación. Sin embargo, esto no frenó el aluvión de críticas. 

La Casa Real no estaba dispuesta a permitir cualquier tipo de indiscreción. Quien la protagonizase, se quedaría entre bambalinas para evitar una situación bochornosa. Y así fue. Pero la culpable no estaba conforme así que optó por demostrar su inconformismo con desplantes públicos al Rey. 

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La reina Letizia «se convirtió en una máquina de reñir», confiesa Pilar Eyre por boca de sus fuentes en una revista nacional. «Se la notaba siempre malhumorada, incómoda... Los organizadores de los eventos no sabían qué hacer para contentarla», añade. 

Los actos de Letizia Ortiz han traído sus consecuencias. Ahora su presencia se reside a aparecer en la escena pública en actos donde no puede generar mucho revuelo. 

La Reina está reclutada en Zarzuela y su agenda pública, por unas y por otras, no tiene tanta actividad. «Ahora ha asumido que no hay vuelta atrás y está resignada», cuenta la fuente anónima de la periodista. Sus días se quedan reducidos a seguir el tema que ha copado el interés social: Rocío Carrasco

Letizia, pura simpatía a espaldas de la Casa Real 

Los medios se hicieron eco de un nuevo desplante de la reina Letizia cuando a tan solo 24 horas de la celebración de un evento en Barcelona, la mujer de Don Felipe exigió cambiar el menú del catering porque le disgustaba. 

A mayores, el bombazo saltó cuando Letizia Ortiz se negó tajantemente a asistir a un homenaje del «patriarca de la compañía». En cambio, su marido sí lo hizo. Según señalan fuentes de Pilar Eyre, la Reina consorte consideró que lo justo era que se divirtieran los dos, ella y su marido, o ninguno. Y lo llevó a la práctica. 

La escritora ha revelado una anécdota con la Reina donde no cabe duda que a espaldas de sus vigilantes es una mujer afable. En palabras de Pilar Eyre, en la entrega del Premio Planeta 2016 se realizó un encuentro entre los Reyes de España, los finalistas y los ganadores de años anteriores antes de comenzar la celebración. 

En aquella ocasión, no fue fácil acceder a hablar con la Reina, por no decir prácticamente imposible. Su círculo más cercano cuidaba las espaldas de Letizia Ortiz y dificultaban que los allí presentes se acercasen a intercambiar palabras con la soberana. 

Es más; la misma Pilar Eyre quiso presentarle a su hijo, pero no tuvo opción. No obstante, las dos mujeres comunicadoras pudieron conversar en el lavabo mientras se atusaban el pelo y retocaban el maquillaje. 

A la salida del baño, se encontraron con Andrés Guerra. El periodista quiso grabar las palabras de Letizia Ortiz acerca del acto, pero las palabras de Letizia Ortiz fueron claras: «Qué más quisiera yo, pero esos... No me dejan», aseguró. Letizia ahora pasará las horas en palacio siguiendo el culebrón del momento.