Letizia en la calle con cara seria

La reina Letizia: 'Hazme un favor. Sé discreto y no lo cuentes por ahí'

Las polémicas 10.000 botellas de La Zarzuela son fruto de regalos personales al Rey Juan Carlos

Una vez más, la familia real vuelve a convertirse en el centro de todas las miradas. Esta vez, Pilar Eyre se encargaba de oficializar una exclusiva en la que explicaba lo que costaba sostener en pie el Palacio de La Zarzuela. Ya no solo el cuidado de las dos piscinas, la limpieza general, la conservación de los trofeos del Rey emérito Juan Carlos en un habitáculo especial para ello en la que además contiene el polémico oso ruso Mitrofan cazado en Rumanía.

Añadido a todos estos datos anteriormente citados, Pilar se ocupaba de sacar a relucir el módico precio que costaba la conservación de las diez mil botellas, no solo de las marcas más referentes, sino también de las mejores añadas.

Tal y como apuntan algunos allegados a la familia, probablemente en España no exista una bodega tan importante como la que está en estos momentos en La Zarzuela. Un hecho que así afirmó David Rocasolano, el primo hermano de Letizia, quien no ha dejado de tener presente una visita que hizo con el rey Felipe a las mismas: «paseando por el laberinto de anaqueles, pisando arena de playa, paladeando el aroma noble y sobrio de roble».

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El propio David cuanta que el Rey le confesó que dicha arena la habían traído de una playa del Índico, ya que cuenta con unas condiciones perfectas para mantener la humedad. Al quedar perplejo y ser un tema que podía dar mucho que hablar, la Reina Letizia, que también estaba presente en la excursión, le dijo a su primo: «Hazme un favor. Sé discreto con esto de la bodega. No lo cuentes por ahí».

Tras esta situación, Pilar Eyre explica que: «Me sorprende, porque ella misma, en las primeras cenas a las que asistía cuando la estaban introduciendo con calzador en la sociedad madrileña antes de su boda, siempre presumía: ‘En la Zarzuela tenemos 10.000 botellas’», puesto que, «Estas botellas son fruto de regalos personales al Rey Juan Carlos y, por lo tanto, propiedad de Patrimonio Nacional, que tendrían que subastarse. Pienso yo», termina.

Una información jamás contada

«Me la ha recordado mi entrañable Marina Pina con su magnífico libro Pilar y Margarita, las hermanas del rey Juan Carlos en el que aborda el noviazgo de la Infanta Margarita y mi amigo Carlos Zurita. ¡Menuda exclusiva! Ni él sabía que yo tenía hasta fotografías de los dos. Pero no pude publicarla porque el Conde de Barcelona me lo pidió, hablando de padre a padre, y haciéndome una serie de consideraciones de tipo humano que me dejaron impresionado. Escuché solo al corazón y guardé bajo siete llaves las fotografías y la noticia que jamás pude dar. No porque Don Juan y mi amigo Carlos faltaran a su palabra, sino porque, cuando años más tarde ésta se produjo, yo me encontraba a muchos miles de kilómetros de Madrid, exactamente en Nagasaki, acompañando a los entonces Príncipes de España a su primer viaje oficial a Japón. Una madrugada, al regresar al hotel donde me alojaba, el mismo que los Príncipes, vi en el mostrador de la recepción el texto de un telegrama para ser enviado a Margarita de Borbón y Borbón. Villa Giralda, Estoril», relata Eyre.

«Tanto el padre de la novia como el novio intentaron localizarme para que fuera yo quien diera la noticia, que era mía. Pero fue imposible. En aquella época, octubre de 1972, las comunicaciones eran muy difíciles y mucho más con el lejanísimo Japón».

Eugenia y su padrastro

La realidad es que era de esperar y no era la única vez que Eugenia Martínez de Irujo, la hija única de la duquesa De Alba, no se cortaba ni un pelo contra el marido de su madre, el polémico Jesús Aguirre. Esta vez aprovechó la ocasión para hacerlo en Planeta Calleja, el formato televisivo conducido por Jesús Calleja.

La madre de la misma, tal y como explicó la protagonista de la emisión, diez años después de la muerte de Jesús, reconoció que durante 20 años «me hizo la mujer más feliz del mundo (...) nunca conocí a un hombre tan apasionado e inteligente (...) fue un gran duque y un gran hombre».

Por consiguiente, Eugenia alabó a su madre mientras que a Aguirre le tachó gravemente diciendo que «era una mala persona, muy culto pero muy malo... fue pésimo para nosotros... Con once años me llamó a su despacho y me dijo que si seguíamos viviendo en casa de mi madre era gracias a él».