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Las situación de Letizia en Zarzuela es insostenible: 'las detesta'

Tras los últimos titulares, la Reina no piensa dar un paso atrás en su decisión

La relación entre Felipe VI y sus hermanas está prácticamente rota. Nada queda de aquella unión que tenían los tres hace años, cuando las idas y venidas de la Familia Real española no ocupaban numerosos titulares.

Desde hace tiempo, el rey emérito es noticia día sí y día también. Sus escándalos financieros y amorosos han terminado salpicando a toda la familia.

A ello hay que sumarle también las polémicas de algunos de sus nietos durante los últimos meses. Froilán y Victoria Federica se han saltado las normas establecidas por el Gobierno en más de una ocasión desde que llegó la pandemia del Covid-19 a España.

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La reciente vacunación de las infantas Cristina y Elena en Abu Dabi también ha traído cola. Y es que son muchos los que no ven con buenos ojos lo que han hecho las hermanas de Felipe VI en su última visita a su padre.

Más distanciados que nunca

La relación entre los tres está pasando por su peor momento. Y es que el Rey no entiende por qué su familia se empeña en hacerle el trono tan complicado.

Además, Elena y Cristina tampoco despiertan ninguna simpatía en su mujer. Esta última es a la que menos afecto le tendría Letizia desde que estalló el caso Noós. 

De hecho, la investigación y posterior imputación de la infanta Cristina y su marido, Iñaki Urdangarin, ya provocó que Felipe VI cortara relaciones con ellos a nivel público. De hecho, en junio de 2015 incluso les retiró el Ducado de Palma, marcando así las distancias y colocando un muro casi infranqueable entre ellos.

La Reina quiere lo mejor para su familia y parece que sus cuñadas solo le ponen trabas. Por eso decidió hace ya tiempo no darles más oportunidades y ser el mejor apoyo de su marido, ya que sus hermanas parece que le han dejado de lado.

Su marcha lo cambió todo

En lo que se refiere al ámbito privado, Cristina, Elena y Felipe trataban de mantener una relación cordial por el bien de sus padres. Sin embargo, con el exilio de Juan Carlos I a los Emiratos Árabes la situación cambió mucho.

«Hasta la marcha de Don Juan Carlos, la relación no era tensa pero sí distante», cuenta una fuente cercana a la familia a ‘El Mundo’. Anteriormente no coincidían en público, pero «al menos hasta 2017 cenaban juntos en Nochebuena», añade la misma fuente.

La decisión de poner tierra de por medio de Juan Carlos I tras sus numerosos escándalos repercutió en la relación fraternal de sus hijos, que es prácticamente inexistente en la actualidad. Felipe VI está centrado de lleno en su mujer y en sus dos hijas, Leonor y Sofía, quienes destacan por su comportamiento ejemplar, a pesar de estar en plena adolescencia.

Aunque con las infantas Cristina y Elena la cosa no termina de funcionar, Felipe VI sí está pendiente de sus sobrinos. De hecho, a los dos hijos de su hermana mayor y Jaime de Marichalar, Froilán y Victoria Federica, incluso «les ha regañado y se ha preocupado por la elección de sus novias», según publica ‘El Mundo’.

A pesar de las diferencias con sus padres, el Rey también mantiene el contacto con los cuatro hijos de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín. Prueba de ello es que en 2017 Felipe VI no tuvo ningún reparo en salir a navegar junto a ellos por las aguas de Palma de Mallorca, un gesto de apoyo público del monarca hacia los jóvenes.

La más perjudicada

Aunque a Felipe VI no le guste nada esta situación, la gran víctima de todo este asunto es su madre. La reina Sofía siempre se ha caracterizado por tratar de promover la paz y la unidad familiar. Sin embargo, en esta ocasión no lo ha conseguido y todo apunta a que no hay forma de recuperar aquella relación idílica entre hermanos que mostraban públicamente hace años.

Doña Sofía sufre al ver a sus hijos más separados que nunca y le gustaría que todos los escándalos familiares que han salpicado a la Corona en los últimos tiempos no hubiesen existido. Y es que como a cualquier madre, a la emérita le gusta que todos sus descendientes se lleven bien y se mantengan unidos pese a las adversidades.