Montaje fotografico con Erika Ortiz, la Reina Letizia y Jaime Peñafiel

Jaime Peñafiel reabre la caja de los truenos: las llamadas de Erika Ortiz a la Reina, antes de su muerte

David Rocasolano aseguró que su prima, Érika Ortiz, realizó varias antes de fallecer que no fueron escuchadas.

Poco o nada ha trascendido sobre cuál fue el motivo que condujo a la hermana pequeña de la Reina Letizia, Érika Ortiz Rocasolano, a quitarse la vida con 31 años de edad y en la mejor etapa de su vida. Érika se fue el 07 de febrero de 2007 dejando una hija huérfana de 6 años, Carla. 

El periodista especializado en la Casa Real, Jaime Peñafiel, ha apuntado en más de una ocasión que Doña Letizia actuó de manera déspota con su familia tras proclamarse la boda con el Rey Felipe VI, príncipe de España por aquel entonces. 

La nuera de Don Juan Carlos advirtió a su familia, según cuentan, que no hablara con la prensa y que cuidaran su manera de comportarse. La reina sumió a su familia en la cultura del secretismo y el hermetismo para con los medios de comunicación.

Oído, pero no escuchado

La hermana pequeña de Letizia realizó varias llamadas telefónicas antes de morir pidiendo auxilio.Su primo hermano, David Rocasolano confesó en su libro 'Adiós, princesa' el contenido de la llamada que le hizo su prima días antes de fallecer. 

Jaime Peñafiel, en su columna de fin de semana en un periódico nacional, ha retomado las palabras del abogado. David afirmó en su obra que su prima estaba «más insegura, más frágil y más triste» que nunca. 

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Érika le confesó a su primo que «la situación se está yendo de madre» a pesar de que en ese momento los astros le sonreían: tenía un puesto de trabajo y el amor estaba de su lado. Érika estaba en racha después de haber pasado muchas penurias durante su relación con el padre de su hija, Antonio. 

Pero que los medios conocieran su relación sentimental con Roberto le trajo un quebradero de cabeza con su familia y, ese, fue el detonante de la tragedia, según David Rocasolano. «Me han dejado sola, David. Me siento sola», dijo desesperada Érika a su primo unos días antes de morir, según Jaime Peñafiel

El abogado aseguró que Letizia intercedía siempre que algún miembro de su familia aparecía en la prensa. No quería que salieran y eso provocó disputas familiares y el sentimiento de soledad de la hermana pequeña de la reina ante el descubrimiento de su nueva relación por parte de la prensa.

Don Felipe intercedió

El Rey Felipe VI insistió a su pareja a mantener la calma en relación con su familia y la prensa. Pero Letizia no escuchó a nadie. La relación entre las hermanas se quebró al mismo tiempo que aumentaba la fascinación de Paloma Rocasolano por su hija, la Reina. 

Paloma intervino entre Telma y Letizia para que hicieran las paces, pero dejó a Érika al margen. Todo apunta a que la progenitora estaba molesta con la hermana pequeña de Letizia porque cuando Paloma se separó de su marido, Érika apoyó a su padre. 

En el caso de Telma y Letizia Ortiz, se unieron para apoyar a su madre y declararle la guerra a su padre, Jesús Ortiz. Antes del divorcio, las tres hermanas guardaban buena relación con 'Chus'. 

El progenitor era un alma libre y soñadora al igual que Érika, como cuentan quienes conocieron a los dos. Padre e hija eran dos gotas de agua en busca de la felicidad. 

Érika incómoda en la boda de Letizia

La hermana pequeña de la reina era tímida, sensible y sin afán de protagonismo. Érika sufrió un suplicio a su parecer al tener que lidiar con la prensa en la boda de su hermana, Letizia, y con las llamadas de su hermana instándole a no dar de qué hablar. 

La boda estuvo pasada por lágrimas de Érika. Se sintió desamparada y sin el calor de su hermana. Letizia se mostró tirana con ella y en continuo enfado. Para Érika no fue merecido el trato que se le propició. Ella quería seguir siendo anónima. 

Una conexión estremecedora

El mismo día que falleció Érika, Jesús Ortiz nada más despertarse tuvo un mal presentimiento. Algo le había sucedido a su hija Érika. La telefoneó, pero nadie se puso al otro lado del teléfono. Asustado, se vistió y llamó a todos los familiares para saber si alguien había hablado con Érika y cuál era su estado. 

El cuerpo sin vida de la joven fue encontrado por su novio, Roberto, tendido sobre la cama del domicilio que Letizia le había cedido para vivir tras mudarse a Zarzuela.