La Reina Letizia con mascarilla y unas revistas en la mano con fondo oscuro

Letizia no sabe donde mirar: 'Me tiene prohibida la entrada en Zarzuela'

Iñaki Urdangarin ha compartido sus confesiones más íntimas

Iñaki Urdangarin lleva formando parte de la actualidad de la prensa española, pero durante los últimos meses su protagonismo en los medios de comunicación ha cobrado fuerza con las mejoras en su condena. Ahora, el marido de la infanta Cristina ha hecho algunas confesiones a su entorno más cercano que han sido recogidas en exclusiva por la revista 'Semana' y que no le van a sentar nada bien a la Familia Real. 

El caso Noos, el motivo que llevó al exduque de Palma a la cárcel, fue el detonante de una larga lista de escándalos que la monarquía española sigue acumulando todavía. 

Pero, a diferencia de lo que sucedió tras los tumultos de Juan Carlos I, a Iñaki Urdangarin no le ofrecieron la opción de huir del país al no ser miembro directo de la familia real. 

Con el objetivo de alejar el escándalo de la Casa Real lo antes posible, al marido de la Infanta Cristina le echaron con celeridad de la institución y desde entonces tiene prohibido el paso al palacio donde residen Felipe VI, Leticia y sus hijas. «En Zarzuela me tienen prohibida la entrada», ha asegurado Iñaki Urdangarin a su entorno más cercano. 

La fuente cercana al exduque de Palma ha asegurado que cuando el exdeportista finalmente consiga la libertad no podrá residir en el hogar de la Familia Real. «Está vetado. Aunque Cristina y sus hijos sí se quedan en casa de los Reyes Eméritos, él tiene prohibida la entrada».

Pese a tener prohibida la entrada a la Zarzuela, Iñaki Urdangarin está muy agradecido por la ayuda que le han ofrecido sus suegros. Fue el Emérito quien eligió la cárcel de Brieva para él con el objetivo de protegerle y durante su estancia en prisión ha sido quien se ha encargado de sufragar los gastos de la educación de sus hijos. 

La nueva vida de Iñaki Urdangarin

Ahora, el exduque de Palma ahora está atravesando uno de sus mejores momentos. Tras pasar varios años en prisión, el marido de la infanta Cristina ha empezado una nueva etapa en el Centro de Inserción Social Melchor Rodríguez García de Alcalá de Henares (Madrid). 

Aunque los fines de semana sigue estando recluido, Iñaki Urdangarin goza de una vida en semilibertad desde hace dos semanas.

El exdeportista solicitó el tercer grado, pero los magistrados no se lo concedieron. Sin embargo, sí que consideraron que la «conducta global del interno» había mostrado una evolución lo «suficientemente favorable» para que el susodicho pudiera gozar de un régimen de vida en semilibertad. 

Su familia ha sido un gran pilar para soportar todos estos años entre las rejas y está muy feliz por poder más tiempo con ellos. «Hablar con mis hijos me ha ayudado a superar la soledad».

El mayor temor

Sin embargo, con la llegada de la semilibertad también han empezado a aparecer algunos miedos. «Le aterra convivir con otros presos», ha confesado una fuente cercana a él a la revista 'Semana'. 

«Tiene sentimientos encontrados porque por un lado está contento, pero por otro teme la convivencia con otros reclusos. En Brieva no tenía problema porque estaba aislado, pero ahora convivir con otras 400 personas le genera tensión».

Iñaki Urdangarin ingresó en la cárcel en 2018 y ha estado solo en su celda desde entonces. Pero con el cambio de residencia deberá aprender a vivir con otros presos y es consciente de que es muy probable que deba enfrentarse a compañeros que puedan increparle o provocarle por su fama y eso le tiene atemorizado. 

«Está preocupado porque alguien pueda dirigirle un mal gesto o comentario ofensivo. No tiene habilidades para gestionar este tipo de situaciones y se ve sobrepasado. Ahora tiene que compartir patio, comedor y otras instalaciones, y eso le aterra». 

Pese a estar atemorizado, poder tener compañía también le pone muy contento. «Aunque es reservado, ahora necesita compartir sus impresiones con otras personas. Ha pasado demasiado tiempo solo y ha sido muy duro. Sobre todo, porque encima con el Covid, se extremaron las precauciones y hasta se limitaron aún más los contactos con los funcionarios con los que se relacionaba».