El Rey Juan Carlos I con el Rey Felipe VI al lado con cara de sorpresa

Los amigos del rey Juan Carlos señalan el ministro que impide su regreso

El círculo íntimo del emérito ven en Podemos y Pablo Iglesias un obstáculo para su vuelta a España y se lo desaconsejan

Desde que el rey emérito Juan Carlos I abandonó España, ha mantenido el contacto constante con su pequeño círculo de amigos, que ahora se muestran sorprendidos y enfadados por lo sucedido las últimas horas. Los íntimos del monarca ven en Podemos y en Pablo Iglesias el principal obstáculo para que pueda volver a España.

El entorno de Juan Carlos reacciona así a las filtraciones que aseguran su intención de presentar una declaración voluntaria para regularizar su situación con Hacienda para, una vez solucionado eso, volver a España, probablemente por Navidad.

Los amigos del emérito se muestran sorprendidos por la filtración de las informaciones y creen que se equivoca porque «ahora no es el momento de volver». Se trata de los mismos allegados que le apoyaron en los momentos más difíciles en los que se decidió su salida de España en virtud de un acuerdo entre el Gobierno y la Casa Real. 

Antes de su salida hacia Emiratos Árabes, el 3 de agosto, sus amigos le desaconsejaron que se fuera porque su salida sería interpretada como una fuga. Conscientes de la gravedad de las acusaciones que pesan sobre su amigo, creían sin embargo que al no haber ninguna causa abierta ni inspección fiscal contra él, no tenía razón para abandonar el país.

Pero a través de un comunicado, el propio Juan Carlos explicó a los españoles que se iba para no perjudicar a la institución monárquica y al reinado de su hijo, Felipe VI. Y siempre tuvo claro que se trataba de un retiro momentáneo. Durante todo este tiempo, el horizonte ha sido siempre el regreso a casa cuando su situación fiscal se despejara.

El anuncio de su abogado de la presentación de una declaración voluntaria para regularizar la situación fiscal del ex jefe del Estado lo ha precipitado todo. Porque si Hacienda responde en unos días y permite a Juan Carlos hacer el trámite, allanaría el camino para que pueda volver a España y pasar las fiestas navideñas en casa.

Sin embargo, sus amigos creen que una vez que escogió el camino de la huida «ahora todo se complica». Creen que su intención de regularizar los gastos realizados con tarjetas de crédito opacas será considerada como una «confesión de delito» en toda regla, y utilizada como una justificación para aquellos que quieren manchar su imagen y la de la Corona.

Pablo Iglesias, el principal obstáculo

Aunque son conocedores de la intención de Juan Carlos de volver a España, lo desaconsejan por ahora. El plan hubiera funcionado si Juan Carlos hubiera vuelto una vez solucionado el trámite, pero ahora que se ha filtrado todo creen que solo puede perjudicarle.

Por eso son partidarios de «buscar una buena oportunidad y una buena fórmula». Temen que su regreso a España vuelva a abalanzarse sobre él toda una corriente antimonárquica en España encabezada por el vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias. «Mientras Podemos forme parte del Gobierno y el jefe de la Casa Real, Jaime Alfonsín, sea partidario de su alejamiento, lo mejor es olvidarse», dicen.

Los amigos del rey Juan Carlos tienen claro que tarde o temprano volverá a España, y que si es requerido por la justicia acudirá de inmediato. Pero también son conscientes de que su regreso no será fácil, porque en España le espera una parte de la ciudadanía que se sienta estafada y que está dispuesta a pasar cuentas con él. 

Su círculo íntimo teme que Juan Carlos se vea de nuevo envuelto en la nube mediática que le asedió justo antes de irse. Esta vez, creen no le valdrá aquel «lo siento, me he equivocado, no volverá a suceder». Creen que para gran parte de los españoles, a Juan Carlos se le ha acabado el crédito, y esto complica mucho su futuro en España.

El Gobieno tirá balones fuera

Mientras tanto, en la Moncloa guardan silencio más allá de declaraciones aisladas como la del ministro de Transportes, José Luis Ábalos, que le recordó al emérito que «la ley es igual para todos y ha de cumplirse». Para el Gobierno, la pelota está ahora en el tejado de la Agencia Tributaria y no quiere inmiscuirse en este asunto.

Pedro Sánchez ya se mojó en verano, cuando defendió la institución monárquica y atribuyó los escándalos del rey emérito a los errores de una persona. Eso le enfrentó a un sector del Gobierno encabezado por Podemos y partidario de pasar cuentas con la monarquía y abrir el melón de la forma del Estado con un referéndum sobre la república.

La salida del rey emérito de España fue para Pedro Sánchez motivo suficiente como para pasar página a un asunto que se sumaba a los problemas del Gobierno, en plena emergencia sanitaria y crisis económica. Ahora, tras aprobar los presupuestos con un amplia mayoría, y con la legislatura apuntalada, Sánchez no quiere ni oír hablar de reabrir de nuevo el debate.