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Infanta Cristina de Borbón, Miguel Urdangarin, Irene Urdangarin, Juan Urdangarin en el Hospital Quirón de Pozuelo de Alarcón, Madrid el lunes 26 de agosto de 2019

El acto de rebeldía de Irene Urdangarin que la aleja por completo de su prima Leonor

Irene sigue los pasos de Victoria Federica

Mientras la princesa Leonor sigue dando pasos de cara a su futuro como heredera, en los que se incluye asistir a su primer acto público en solitario en el Instituto Cervantes o irse a estudiar al extranjero los próximos años para formarse en el prestigioso UWC Atlantic College, su prima Irene Urdangarin intenta recuperar el tiempo perdido con su padre, Iñaki, ahora que goza del tercer grado penitenciario.

Así, la joven ya disfruta de los típicos caprichos de su edad, como la de tener redes sociales. Algo, con lo que su prima ni siquiera puede aspirar a soñar, y es que el cargo que ocupa no le permite correr el riesgo de verse envuelta en alguna polémica.

La  reina Letizia  ha cuidado mucho la educación de sus hijas, hasta tal punto que en ocasiones ha sido demasiado estricta. Justo por eso debe estar temblando a la hora de que su hija descubra lo que es vivir sola en el extranjero.

Además, en su nuevo colegio, Leonor coincidirá con Alexia de Holanda, hija de Guillermo  y Máxima, que se ha visto envuelta en más de un incidente por culpa de las redes sociales. La joven ha dado más de un dolor de cabeza a sus padres debido a su actitud rebelde e incorformista, aunque es cierto que no tiene el peso sobre los hombros de convertirse en la próxima heredera al trono.

Por otra parte, Irene Urdangarin ha demostrado que goza de la libertad que su prima Leonor no tiene, y es que una de sus grandes pasiones son los viajes. De hecho, celebró los quince años en Ginebra, ciudad en la que ha residido con su madre y su hermano Miguel.

Sus otros dos hermanos, Pablo Nicolás y  Juan Valetín, ya han emprendido sus propio camino lejos de casa. El primero de ellos, se mudó en 2018 a Hannover, donde ha compaginado su formación académica con el balonmano, mientras que el segundo, comenzaba sus estudios en la Universidad de Essex, en el Reino Unido. Al menos, hasta que en 2019 decidía instalarse en Madrid para estar más cerca de su padre.

Desde pequeña, Irene ha sido el ojito derecho de su abuela, Doña Sofía, y lo cierto es que ha demostrado una enorme madurez de cara a las duras circunstancias que le ha tocado enfrentar a su familia debido al encarcelamiento de su padre, y también una gran facilidad de adaptación a cualquier circuntancia, ya que ha tenido una vida un poco nómada, pasando de vivir en Estados Unidos a Suiza, y viceversa.

Con apenas cuatro años, se mudaba a Washington con su familia, donde permanecieron hasta 2012. Un año después, volvían a hacer las maletas para irse a vivir Ginebra. Allí, estudió en uno de los mejores colegios del mundo.

Cabe destacar que durante todo este tiempo, Irene ha sido el mayor apoyo de su madre, justo cuando la familia se fragmentaba. Así, Irene y Leonor se distanciaban cada vez más y tomaban caminos muy diferentes, mientras que por otro lado, la hija de la Infanta Cristina no ha dejado nunca de estar unida a su prima  Victoria Federica. De hecho, le sigue muy de cerca los pasos, y al igual que ella, ya se ha abierto una cuenta en redes sociales.

La hija de la Infanta Elena parece haberse ganado el título de la más rebelde y mediática de sus primos, e incluso demuestra tener madera de influencer, ya que a pesar de que tiene su Instagram privado, en él cuenta con más de 2.000 seguidores. Así, queda claro que la joven se codea con un gran número de amigos.

Por su parte, Irene tiene puesto su nombre completo en el perfil, para que no quepa duda de su autenticidad, y cuenta con casi 400 seguidores, aunque también lo tiene privado. A pesar de ello, destaca que la sigan figuras tan relevantes como Ágatha Ruíz de la Prada o el novio de su prima Victoria, Jorge Bárcenas