Santiago Abascal dando un discurso en el atril del partido político VOX

Santiago Abascal y su particular calvario: El día en que lo desahuciaron de su casa

El líder de Vox pasó una época de severas dificultades a nivel económico

No cabe duda de que Vox ha sido el partido político que más polémica ha generado en los últimos años en nuestro país. La formación que preside Santiago Abascal irrumpió en la política española en 2013, con su fundación, pero no fue hasta 2018 cuando accedió por primera vez a un Parlamento autonómico, coincidiendo con las elecciones andaluzas que dieron a la formación los primeros 12 escaños. Desde entonces, la trayectoria del partido ha sido un éxito a escala municipal, autonómica, europea y por supuesto nacional: Vox es la tercera fuerza política en el Congreso, con 52 diputados.

El líder del partido, Santiago Abascal, se ha convertido, sin duda alguna, en una de las grandes figuras políticas de nuestro país. Sus posicionamientos políticos, a menudo contundentes tanto en el fondo como en la forma, han convertido a Abascal en una de las figuras que genera más controversia en España, capaz de levantar pasiones tanto a favor como en contra. El líder del tercer grupo del Congreso de los Diputados ha llegado a la primera línea de la política hace pocos años y ello contribuye a que se conozcan pocos detalles de su faceta más íntima.

Una vida dedicada a la política desde 1999...

Pero, como cualquier persona, la parte más personal influye de forma clara en el talante y el carácter de nuestros líderes, así como en sus inquietudes y sus convicciones más íntimas. De Abascal sabemos que estuvo casado y se divorció posteriormente, par a volver a casarse en segundas nupcias con su actual esposa, Lidia Bedman. En total tiene cuatro hijos y, aunque procede de Álava, actualmente vive en Madrid. A lo largo de su trayectoria política, el líder de Vox fue concejal en el Ayuntamiento de Llodio entre los años 1999 y 2007, procurador de las Juntas Generales de Álava entre 2003 y 2004, y diputado en el Parlamento vasco entre 2004 y 2009. Además, de 2010 a 2012, Esperanza Aguirre le fichó para que dirigiera la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid.

No fue hasta 2014 cuando Santiago Abascal, disconforme con el rumbo tomado por el PP que en aquel momento ocupaba el Gobierno con Mariano Rajoy al frente, decidió abandonar las siglas de su partido de toda la vida, el que le había llevado a todos los cargos ocupados desde entonces. Se afilió a Vox, formación de la cual fue elegido presidente el mismo mes de septiembre de 2014. El resto de la historia es más conocida: ascenso progresivo de la cuota de popularidad de la organización, que ha llegado a su posición actual, en la cúspide de la política de nuestro país.

...pero también marcada por momentos familiares muy complicados

Al tiempo que Abascal iba desarrollando su carrera política, pasando de un cargo a otro, el ahora líder de Vox tuvo que afrontar varios momentos complicados. No nos referimos en este caso a episodios como el fallecimiento de su padre en verano de 2017 ni a la ruptura de su matrimonio con su primera esposa, Ana Belén Sánchez, aunque se produjo poco después del trance que tuvo que pasar la pareja. En 2007, el matrimonio formado por Sánchez y Santiago Abascal, decidió abrir un garito en la ciudad de Vitoria, en Euskadi.

Se llamaba Heineken Urban Concept, un local que llegó a contar con siete empleados. Pero las cosas no fueron bien para la familia del actual líder de Vox. La aventura empresarial que arrancó con toda la ilusión, terminó en pocos años teniendo que hacer frente a condenas por impagos, embargos, sentencias judiciales en contra y un proceso concursal que puso fin a la aventura familiar. El propio Abascal reconocía el fracaso en 'El Plural' unos años atrás. «He tenido una empresa con mi exmujer que no fue bien».

Y revelaba entonces un dato que iba más allá: «Yo no tengo casa en propiedad porque la perdí en esta crisis». Con estas palabras, Santiago Abascal verbalizaba el que fue uno de los apuros más contudentes que tuvo que pasar en su vida: el día que lo desahuciaron de su propia vivienda de la localidad alavesa de Zuya, concretamente eln el pueblo de Murguía. Abascal y su esposa habían puesto la vivienda, valorada en 365.000 euros y comprada tras una herencia con una importantísima inversión, como aval para el negocio y, con el fracaso, lo perdieron todo.

La fallida económica, ocurrida en 2010, acarreó también un rotundo fracaso emocional: Abascal y Ana Belén Sánchez se divorciaron ese mismo año, pocos meses después de ver como perdían la casa por la vía de un desahucio. Sin duda, el hoy líder de Vox tocó fondo y nunca más volvió a embarcarse en su propia aventura en el sector privado. La tormenta se transformó en la siguiente década en bonanza: Abascal lidera un proyecto político por ahora exitoso y ha vuelto a recuperar la felicidad casándose, hace tres años, con su actual esposa.