Clara Pardilla y Daniel Llorente sonriendo y mostrando el anillo de compromiso

Clara Pardilla, la española que ha dado el 'Sí, quiero' en el avión donde trabaja

La tripulación del vuelo ayudó a Daniel a esconderse para que su pareja no le viera

Clara Pardilla, una azafata de vuelo gallega, se ha sentido durante unas horas como si estuviera en una película de Hollywood. Su pareja, Daniel Llorente, le ha pedido la mano durante un trayecto de avión entre Madrid y Oviedo.

Tan solo 20 minutos después del despegue, el comandante dijo a través de los altavoces del vehículo que había un pasajero que necesitaba atención. Los compañeros de Clara le pidieron que fuera a ver qué pasaba. 

Pero lo que no se esperaba ella era encontrarse de frente con su novio mientras caminaba por el pasillo. Cuando la vio, él no dudó en arrodillarse y pedirle matrimonio. 

«No me esperaba nada de lo que sucedió y todavía sigo emocionada», ha explicado Clara a 'Nius'. «Él es una persona muy tímida y apostaba por algo más tradicional como una cena íntima. Sin embargo, sabe que mi pasión es viajar y los aviones y decidió declararse de esta forma tan original».

«Cuando me puso el anillo no me lo podía creer. Todo el pasaje empezó a aplaudir y a cantar. Fue un momento inolvidable». 

«Todo el mundo se involucró con la idea»

Pepa, la hermana de Clara, también es tripulante en la misma compañía y fue una de las personas que ayudó a Daniel. Ella se estudió todas las rutas de diciembre de su hermana y se encargó de seleccionar el vuelo más adecuado para llevar a cabo la pedida. 

Además, todos los trabajadores del avión sabían lo que iba a suceder durante ese vuelo e incluso llegaron a esconder al novio en el baño para que la gallega no lo viera. 

«Crearon un grupo de WhatsApp con mis compañeros y tripulación y todo el mundo se involucró con la idea. Todos lo sabían menos yo».

La sorpresa estuvo a punto de estropearse

Todo salió bien, pero la sorpresa estuvo a punto de estropearse porque Clara es la encargada de repasar la lista de pasajeros y realizando esta tarea descubrió el nombre de su pareja.

Ella pensó que Daniel le quería visitar por sorpresa, porque por motivos de trabajo ella vive en Madrid y él en Mallorca. Por este motivo no llegó a sospechar nada y simplemente le envió un mensaje. 

Él le dijo que sí que tenía pensado darle una sorpresa, pero que no había conseguido llegar a tiempo y que iba a perder el vuelo. 

«Me lo creí y además vi que no subía al avión. No sé cómo lo escondieron, pero cuando caminaba hacia él solo decía, ¿pero qué haces aquí?».

La boda se celebrará en julio de 2021

«Dos semanas echó en prepararlo. Yo le veía algo raro estos días, pero bueno, no me imaginaba esto ni por asomo. Ha sido algo original, muy bonito y difícil de olvidar». 

El momento fue grabado y el vídeo ha conseguido hacerse viral en las redes sociales. Desde entonces, Clara no ha dejado de recibir mensajes sobre esta original pedida de mano. 

«La gente me dice que siente mucha envidia y que Daniel ha dejado el listón muy alto con esta sorpresa».

«La verdad es que para mí será un día inolvidable. He visto el vídeo 300.000 veces y me sigue emocionando». 

La pareja se conoció en diciembre del año pasado y durante todo este tiempo han conseguido encajar sus horarios para poder verse y consolidar su relación a pesar de sus complicadas agendas. Clara y Daniel pasarán por el altar en julio de 2021 en Pontevedra, Galicia.  

Pedida de mano similar

El pasado mes de septiembre tuvo lugar una pedida similar. Clay y Samantha son una pareja que se conoció en un viaje a Japón hace 5 años. Los dos viven en Australia, pero en dos ciudades diferentes que están separadas por 2.000 kilómetros, Adelaida y Brisbane.

Por este motivo, los viajes en avión se convirtieron en constantes en sus vidas y esta fue precisamente la razón por la que él decidió hacerle la propuesta mientras volaban. 

Clay contactó con la compañía aérea con la que iban a viajar a Estados Unidos, a la celebración del cumpleaños de la madre de Samantha, les explicó su idea y les pidió ayuda para llevar a cabo su pedida de mano. La aerolínea aceptó. 

Durante el vuelo, el piloto llamó a la pareja a un reservado del avión y fue allí donde el australiano le pidió matrimonio a su novia.