Santiago Abascal dando un discurso en el atril del partido político VOX

El mayor disgusto en la vida de Abascal: «Ha sido duro»

Este es uno de los episodios más desconocidos de la vida del actual líder de Vox

Hace escasos dos años y cuatro meses que Vox fue capaz de hacerse un sitio en el espectro político español. Aunque fue fundado en 2013 por el exmiembro del PP Aleix Vidal-Quadras, no fue hasta diciembre de 2018 cuando el partido que preside Santiago Abascal logró obtener representación en una cámara de diputados. Fue, concretamente, en las elecciones andaluzas a partir de las cuales Juanma Moreno (PP) consiguió desbancar al PSOE de la Junta de Andalucía tras 40 años en el poder. Aquella noche, Vox consiguió el 11% de los votos y una docena de escaños, unas cifras que no pronosticaba ninguna encuesta.

Vox y Santiago Abascal, de la nada al centro del foco mediático

Ahora, tres años después, Vox ya es una realidad presente en todas las cámaras de nuestro país, a excepción del Parlamento de Galicia, donde no consiguió obtener ningún escaño. El último hito del partido fue irrumpir en el Parlamento catalán como cuarta fuerza, con más del 7,6% de los sufragios y 11 diputados. Además, Vox es el tercer partido del Congreso con 52 escaños tras haber logrado en las pasadas elecciones el 15% de los votos; y mantiene cuatro eurodiputados, conseguidos gracias al 6,2% de los sufragios en las elecciones europeas de 2019.

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En definitiva, la formación que dirige Santiago Abascal ha pasado en un margen de muy pocos años de ser un partido sin músculo territorial y sin representación política a ser una de las formaciones con más fuerza a nivel nacional, por debajo del PP y el PSOE y, hoy por hoy, por encima de Unidas Podemos y Ciudadanos. Por consiguiente, el propio Abascal ha visto como, meteóricamente, su popularidad y sus índices de conocimiento entre la ciudadanía se disparaban: de ser un perfecto desconocido por parte de la ciudadanía, a ser uno de los líderes políticos del que —bien o mal— más se habla en nuestro país cuando el tema de conversación es la política.

Pero, ¿qué sabemos de Santiago Abascal? Más allá de su faceta más destacada, la política; de sus declaraciones y discursos en el Congreso, y del fondo de sus ideas… ¿conocemos al detalle su perfil más personal? ¿Qué rasgos de su vida más íntima y de su experiencia vital contribuyen a dibujar las características más elementales del carácter y el talante de Abascal? A menudo, conocer el detalle de episodios clave de la vida del líder de Vox nos ayudan a comprender cómo es Abascal en su vida más privada.

Casado en segundas nupcias tras un divorcio duro

Santiago Abascal se encuentra casado con Lidia Bedman, de 34 años —diez menos que él—, una ‘influencer’ que tiene decenas de miles de seguidores en Instagram. Con Bedman, Abascal ha tenido dos hijos, con los que el matrimonio convive felizmente a día de hoy en Madrid. Pero poca gente sabe que la actual esposa de Abascal es la segunda con la que ha estado casado en su vida. El líder de Vox ya tuvo un primer matrimonio a principios de este siglo: con tan solo 26 años, en 2002, Abascal se casó con quien sería su primera esposa, Ana Belén Sánchez, una mujer de quien han trascendido muy pocos detalles. Se divorciaron en 2010, tras un calvario económico que tuvieron que afrontar juntos: una empresa en el ámbito de la hostelería que fracasó, dejando a su paso muchas deudas.

Sánchez y Abascal fueron padres durante su matrimonio de dos hijos de los cuales se conocen muy pocos detalles pero que, por fechas, tienen edades comprendidas entre los 11 y los 19 años. En esa época, Abascal ya se dedicaba a la política: entre 2005 y 2009 fue diputado del PP en el Parlamento Vasco y, justo después, Esperanza Aguirre le situó como director de la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid. Pero Abascal vivió en 2010 una etapa que él mismo reconocía años atrás en ‘LOC’ de ‘El Mundo’ que «ha sido muy dura»: se unieron los problemas económicos de gravedad, deudas y un divorcio con quien había sido su pareja durante muchos años, con dos hijos de por medio.

Abascal se trasladó a Madrid definitivamente en 2011, y desde entonces confiesa que intenta ir cada semana a Vitoria a visitar a sus hijos mayores, que residen en la ciudad vasca. «Todos los domingos y todos los viernes viajando entre Madrid y Vitoria, ha sido muy duro», declaraba el líder de Vox. El divorcio, pues, repercutió de tal forma en la vida de Santiago Abascal que lo recuerda como uno de los mayores tragos sufridos en su vida.

Pero lo cierto es que el tiempo lo cura todo. Abascal tiene a día de hoy una «excelente» relación con su primera esposa, según ha declarado él mismo en alguna ocasión. Por cierto: Ana Belén Sánchez también tiene una faceta política propia, como miembro del Partido Popular. En 2003 fue sexta en la lista de las elecciones municipales en la localidad alavesa de Llodio, mientras que en 2007, 2011 y 2015 formó parte de las candidaturas del PP en Zuia, también en Álava.