Irene Rosales

Irene Rosales se harta: su reacción tras la última de Kiko Rivera

La mujer de Kiko Rivera ya sabe qué puede pasar tras lo que ha hecho su marido esta última semana

Irene Rosales siempre se ha caracterizado por apoyar incondicionalmente a su marido Kiko Rivera. Desde que empezaron su relación en 2014, Irene ha sido el fiel apoyo del hijo de Isabel Pantoja en todos los problemas que ha tenido. Y no han sido pocos.

En sus tratamientos de rehabilitación tras el consumo de drogas, depresiones, problemas familiares... Irene siempre ha estado ahí. Discreta y apoyándole en un segundo, pero firme plano.

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Parece que ahora, que la vida del Dj vuelve a pasar por momentos convulsos, Irene sigue con él. No obstante, la nuera de Isabel Pantoja ya no tendría tan claras las ganas de luchar por su matrimonio. Los últimos gestos de Kiko, descontrolados y contradictorios, habrían cansado definitivamente a Irene, que estaría barajando un distanciamiento, temporal o definitivo de su marido.

Las alertas saltaban esta semana que empezaba con una entrevista demoledora de Kiko en Lecturas. Allí se despachaba a gusto contra su prima Anabel y su hermana Isa y anunciaba la reconciliación con su madre, Isabel.

Kiko Rivera desoye los consejos de su mujer Irene

Irene era la primera sorprendida de la rapidez con la que se producía la entrevista y el anuncio. Irene, más sensata y menos impulsiva que su marido tiene en cuenta que hace pocos días de la muerte de Doña Ana, abuela de Kiko. Tampoco pierde de vista el enfrentamiento salvaje de su marido con su madre, que se ha alargado durante tantos meses.

De hecho, Irene le aconsejó a Kiko que pensara un poco más en el tema de la reconciliación. Él no le hizo caso. Tampoco se lo hizo cuando Irene le aconsejó que no fuera tan duro con su madre.

La tensión que provocó todo aquel enfrentamiento hizo que Irene tuviera que abandonar su participación en Viva la vida. "No puedo seguir dando explicaciones", afirmaba entre lágrimas el último día en que participó en el espacio conducido por Emma García.

Kiko va por libre y lo ha demostrado una vez más. Y Irene ya se está dando cuenta de que la estabilidad familiar y emocional que ella busca es imposible al lado de su actual marido.

De cara a la galería, Irene asegura que no hay ningún problema y que la pareja está bien. Así lo dijo entrando en directo en Sálvame para aclarar que los rumores no son ciertos. No obstante los periodistas que siguen el tema tienen otras informaciones. 

Irene Rosales posando en un plató de televisión
Irene Rosales podría separarse de su marido en breve | GTRES

La vida nocturna de Kiko, otro quebradero de cabeza para Irene

Según apuntaban María Patiño y Lydia Lozano en Sálvame, Irene volvería a tener la mosca tras la oreja. 

"Yo creo que aquí hay algo que nos estamos perdiendo. Kiko se fue de fiesta el primer día que llegó a Matalascañas…", afirmaba Patiño. Añadía que creía que la pareja no estaba bien e insinuaba nuevas infidelidades del Dj a Irene. 

Ella le ha perdonado siempre, pero actualmente, la crisis que atraviesan, a todos los niveles habría provocado que no estuviera dispuesta a aguantar más.

A los supuestos tonteos de Kiko con otras mujeres, planea siempre una posible recaída en las drogas. Kiko se ha esforzado durante mucho tiempo por rehabilitarse completamente. Él lo ha contado varias veces en televisión.

Sin embargo, la vuelta a los bolos como Dj y las malas compañías podrían volver a hacer mella en su personalidad. El mayor temor de Irene es que vuelva a las andadas y ahora ya es algo que no podría volver a soportar.

El domicilio conyugal, a nombre de Irene

Parece que el nuevo domicilio de la pareja, estaría a nombre de Irene. "Es una de sus obsesiones, - decían Lydia y María - tener una propiedad a su nombre". 

En caso de separación, Irene podría quedarse en la casa con las hijas de la pareja y Kiko tendría que irse a otro lugar. Actualmente, viven de alquiler pero con una opción a compra que, según una vecina, se podría ejecutar por 300.000 euros.

A todos los problemas conyugales, a Irene se le suma su debilidad emocional por la pérdida de sus dos padres el año pasado. Tampoco ayuda que la relación con su suegra, Isabel Pantoja, no sea para nada buena.

Irene se siente como una frágil barca en medio de las aguas desbocadas que mueven a la familia Pantoja. Veremos si esta vez, sigue navegando contra las mareas o huye de la tormenta definitivamente, llevándose por delante su matrimonio con Kiko.