Jacobo Ostos mostrando el pecho en 'Sábado Deluxe'

Las 'locas' fiestas ilegales de Jacobo Ostos en el sótano de sus padres

El hijo del torero Jaime Ostos sabe sacar provecho económico de la crisis en la que España está sumida, pero de manera ilegal y atentando contra la salud pública.

Muchos españoles se han visto obligados a apretarse el cinturón con la crisis económica desatada a causa de la pandemia sanitaria del Covid-19 que corre en estos tiempos. Otros, directamente se han visto sumidos en la ruina más absoluta, como por ejemplo, muchos empresarios del sector hostelero u otros tantos que han perdido sus puestos de trabajo. 

Sin embargo, también hay quien ha encontrado un hueco en el mercado para hacerse de oro mientras el coronavirus no permita a los españoles disfrutar de sus plenas libertades.

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Es el caso de Jacobo Ostos, hijo del torero Jaime Ostos y de la médico Mari Ángeles Grajal. El instagramer, empresario, concursante de 'Supervivientes 11' y DJ, ha visto cómo sus ingresos como 'pincha música' han disminuido debido a las restricciones impuestas por el Gobierno para paliar la curva de contagios por coronavirus.

Ante esta situación, el hijo del diestro ha tomado la decisión de seguir atendiendo al margen de la ley las necesidades banales y superfluas de los jóvenes más adinerados de la capital española. Eso sí, sin ningún tipo de permiso o licencia que lo permita y saltándose las normas de obligado cumplimiento para impedir que siga habiendo más muertes por Covid-19. 

El joven Jacobo Ostos ha montado en el sótano de la residencia familiar una sala de discoteca en toda regla, en el municipio madrileño de Villaviciosa de Odón. No le falta ningún detalle, ni siquiera la iluminación nocturna que caracteriza este tipo de establecimientos.

Gracias a esta vía de negocio clandestina, según han informado en 'El programa de Ana Rosa', Jacobo podría estar embolsando cantidades ingentes de dinero. Se estima que en total podría haber recaudado ya 30.000 euros, 10.000 euros aproximadamente obtiene de beneficio por cada fiesta, que ya viene celebrando desde hace meses.

Invitados selectos para disfrutar del lujo

Jacobo elegía a sus invitados. No cualquiera podía acudir a sus fiestas celebradas, en algunas ocasiones, hasta cuatro veces por semana, de jueves a domingo, en el chalet donde convive con sus padres. Los invitados necesitaban tener en su poder una entrada VIP para asistir al evento.

Los asistentes pagaban 1.000 euros por una mesa para seis personas. Las chicas de imagen eran el reclamo para atraer a los invitados. En su caso, ellas pagaban 50 euros mientras que las jóvenes famosas asistían gratis. 

 

 

Las fiestas nocturnas se promocionaban a través de las redes sociales. El jolgorio comenzaba a las 00:00 horas y finalizaba a las 06:00 de la mañana. Durante ese tiempo, todos los presentes disfrutaban de carísimas botellas de champán cortesía de la casa y de música a manos del DJ Jacobo Ostos.

Como si se tratara de un garito sin ley, las mascarillas pecaban por su ausencia. Tampoco se respetaban las medidas de seguridad impuestas para combatir el coronavirus. Además, no se respetaba el toque de queda implantado por la Comunidad de Madrid, según informan desde 'El programa de Ana Rosa'.

La policía no pudo interceptar la fiesta clandestina

El equipo de investigación del programa de Ana Rosa Quintana ha informado que la policía se presentó en el lugar de los hechos para interponer las denuncias oportunas. Sin embargo, la misión fue fallida porque nadie les permitió la entrada a la vivienda por lo que no pudieron probar el delito cometido.

La policía tan solo pudo multar a tres chicos que aseguraban ir a casa del hijo del torero para pernoctar con su amigo por saltarse el toque de queda. Estos jóvenes aseguraron e insistieron en que allí no se estaba celebrando ninguna fiesta. 

Los vecinos de la familia Ostos fueron los que alertaron a las fuerzas de seguridad escandalizados y molestos por el ruido y la aglomeración de personas en las noches de fin de semana en el chalet del torero. 

Una reportera de 'AR', Marta Riesco, asegura que los padres del joven se encontraban en la vivienda mientras acontecía la fiesta nocturna. Es llamativo que Jacobo Ostos no tema al virus cuando su propio padre fue un caso positivo de este virus y, de hecho, estuvo muy enfermo.