Carlos Navarro el Yoyas junto a su expareja Fayna Bethencourt

El estremecedor relato de Fayna sobre 'El Yoyas': 'Cogerme el cuello era habitual'

La canaria ha vivido un auténtico infierno junto a Carlos Navarro

Hace justo dos semanas que saltó la noticia de que Carlos Navarro, más conocido como ‘El Yoyas’, había sido condenado a casi seis años de prisión por delitos de maltrato, lesiones amenazas y vejaciones contra su exmujer, Fayna Bethencourt, sus dos hijos y la nueva pareja de ella.

Cansada de especulaciones, la ex gran hermana ha decidido contar públicamente el gran infierno que vivió mientras estuvo junto a Carlos Navarro.

Fayna Bethencourt ha desvelado en una entrevista para la revista ‘Lecturas’ algunas de las agresiones que sufrió delante de sus dos hijos menores. «La primera vez que me dio una paliza, mi hijo de tres años intentó defenderme», ha contado.

«Recuerdo una vez que, delante de mis hijos, me dio una patada tan fuerte que me salió un bulto en la rodilla. Le llevé la contraria y me pegó. Esa vez me hice una foto. Le dije: 'No me vas a poner más la mano encima. Se acabó'. Su respuesta fue: 'Me corto las manos antes de ponerte la mano encima'. Lo siguiente fue que me dio un cabezazo», ha añadido.

La ex gran hermana ha confesado que durante el embarazo no sufrió agresiones físicas, pero «las vejaciones eran las mismas». «Cogerme por el cuello era habitual. No me dejaba nunca marcas en la cara. Moretones en el cuerpo, de puñetazos, sí tuve», ha apuntado en su entrevista.

Miedo a su pareja

Lo cierto es que Carlos Navarro ha sido la única persona que le ha tenido atemorizada mucho tiempo. Y es que Fayna Bethencourt ha asegurado a ‘Lecturas’ que ha temido por su vida y por la de sus hijos.

El ex gran hermano más polémico era muy celoso con ella y no le permitía salir sola a hacer cosas tan cotidianas como ir a lavar el coche porque, según él, «ponía a todos cachondos».

Fayna Bethencourt ha vivido atemorizada muchos años. Y es que no podía ni siquiera dormir tranquila. «Me da pudor contarlo. Yo muchas veces dormía con mis hijos y él entraba y me sacaba. Una vez me arrinconó contra la pared, con su frente pegada a la mía, y me cogió del cuello. Las noches siguientes dormía con un lápiz afilado para defenderme. Si hubiera cogido un cuchillo habría admitido que estaba en peligro real. Una parte de mí no quería admitirlo», ha reconocido a 'Lecturas'.

Conforme pasaron los años los abusos eran continuos y los niños empezaron a darse cuenta. La ex gran hermana ha explicado en su entrevista que hasta su hija le dijo que las cosas tenían que cambiar.

«Mi hija me pidió varias veces que lo denunciara. Con 7 años me dijo: 'Siempre dices lo mismo, que no va a volver a pasar, y siempre pasa'», ha relatado.

Huir para salvarse

Por un momento, en 2016, Fayna Bethencourt creyó que todo iba a terminar porque la situación era insostenible e intentó huir. Sin embargo, los planes no salieron como la canaria esperaba.

«La tensión era terrible, y dos días antes de irnos nos encerró en casa bajo llave», ha desvelado.

No obstante, seis meses después de haber cogido un vuelo a Canarias con sus dos hijos, Fayna Bethencourt terminó regresando de nuevo a Barcelona con Carlos Navarro, que le había amenazado con quitarle a los pequeños.

Aunque la ex gran hermana pensó en multitud de ocasiones en volver a marcharse, lo cierto es que temía que le quitasen a sus hijos y no lo hizo. Además el pensamiento de que Carlos Navarro podría hacerle daño y dejar a sus hijos sin madre le rondaba por la cabeza. Y es que él siempre le decía que iba a volver a su tierra, pero «con los pies por delante».

Cumplió su ansiado objetivo

Tras años de intentos, finalmente Fayna Bethencourt logró divorciarse y obtuvo la custodia de los niños que tienen en común. La ex gran hermana también rehízo su vida junto a Misael y comenzó una nueva etapa.

No obstante, la sombra de Carlos Navarro siempre ha estado acechando. Y es que el nuevo novio de la canaria también ha recibido amenazas e insultos por parte de ‘El Yoyas’, llegando a presentarse éste por sorpresa en el cumpleaños de su hijo, donde acabó siendo detenido.

«Mi mayor satisfacción es saber que saqué a mis hijos de aquel infierno. Van a un buen colegio, porque mis padres han estado ahí, les han dado su amor y apoyo económico. Él nunca se ha hecho cargo de sus hijos. Yo ahora soy muy feliz. Me gustaría volver a estudiar y estoy en proceso de montar una peluquería», ha concluido.

Ahora parece que la vida le sonríe a Fayna Bethencourt. Y es que después de años de vivir inmersa de lleno en un infierno puede decir que ya es libre y que se siente como tal. Los malos tiempos quedaron atrás y sus hijos, su familia y su pareja seguro que le van a ayudar a olvidarse del pasado y disfrutar del presente.