David Beckham con gafas de sol i unos airpods

La desconocida enfermedad de David Beckham y como le afecta en su rutina

El futbolista padece un trastorno que le impide llevar una vida totalmente normal

Sin duda, David Beckham ha marcado un antes y un después en mundo del fútbol. El deportista fichaba por el Real Madrid en el 2003, y aunque no lograba los resultados esperados a nivel futbolístico, lo cierto es que  se convertía en un gran reclamo publicitario, no solo por su espectacular físico, sino también por su relación con Victoria Beckham, miembro de las Spice Girls.

Aunque todo el mundo conoce el nombre de David de Beckham lo cierto es que muy pocos conocen su parte más íntima. En 2006, pocos meses después de capitanear a su selección en el que sería su tercer y último Mundial, el londinense comunicaba que sufría un trastorno: «Tengo Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), todo debe estar ordenado en línea recta  y siempre debe haber objetos que sean pares».

Y es que el trastorno del futbolista iba más allá llegando incluso a pasar gran parte de la noche colocando algunos muebles de su casa siguiendo las líneas de las baldosas del suelo, una situación con la que ha tenido que convivir la ex Spice Girl.

Además, Beckham confesaba que en su casa había tres neveras diferentes donde se guardaba la comida, el agua y las ensaladas. «Cuando meto los refrescos en la nevera, deben ser números pares, si son impares quito uno y lo meto en un armario distinto. Si voy a un hotel, antes de relajarme, tengo que poner todos los panfletos y los libros que haya en la habitación dentro de un cajón. Todo debe estar impecable. En cada partido, estreno unas botas. Además, compro exactamente veinte paquetes de noodles cada vez que voy al supermercado», confesaba en 2006.

Durante años, el futbolista vivió un estrés emocional causado por esta enfermedad, ya que no quería que nadie conociese este trastorno, incluidos sus excompañeros del Real Madrid: «Cuando nos hospedábamos en hoteles, venían a mi habitación y yo pensaba que querían charlar pero, en realidad, venían a desordenar todo y cuando se iban era evidente que habían cambiado muchas cosas y yo lo tenía que volver a colocar todo».

Pese a todo, el futbolista londinense hace una vida totalmente normal, aunque de vez en cuando algunas de sus manías resulten algo molestas para aquellos que los rodean.