El cura Riccardo Ceccobelli

Un cura decide colgar sus hábitos y confiesa en misa que se ha enamorado

«No puedo seguir siendo coherente, transparente y correcto con ella (la Iglesia) como siempre lo he sido hasta ahora»

Desde hace aproximadamente unos 900 años atrás, la Iglesia católica apostólica romana exigió la castidad de sus sacerdotes. Y es que sí bien es cierto que el celibato es una de las leyes eclesiásticas más controvertidas.

En los últimos días, muchos beatos se llevaron las manos a la cabeza cuando un sacerdote pronunciaba, «Mi corazón está enamorado». Estas son las palabras que tuvo el padre Riccardo Ceccobelli, sacerdote de la diócesis de Todi, situada en el centro de Italia.

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Tiempo después de pronunciarlas, pidió a su superior, al final de la misa, colgar la sotana. «Mi corazón está enamorado, aunque nunca he tenido la posibilidad de traicionar las promesas que hice. Quiero intentar vivir este amor», dijo Riccardo a su superior, el obispo Gualtiero Sigismondi, tal y como recoge un comunicado de prensa de la diócesis.

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Instantáneamente, el sacerdote, que se convirtió en el centro de todas las miradas y que cuya historia llegó y fue relatada por una gran parte de los diarios italianos, fue suspendido de su servicio y actualmente ya se han dispuesto los trámites convenientes para devolverlo al estado laico, según afirma la misma fuente.

«Todo mi agradecimiento a Don Riccardo por el servicio realizado hasta ahora. Y, en primer lugar, le envío mis más sinceros deseos para que esta elección, hecha en plena libertad como él mismo me dijo, pueda garantizar la paz y la serenidad», declaró Monseñor Sigismondi.

Por su parte, ha sido el propio Riccardo el que ha destacado que la decisión no ha sido nada fácil, sobre todo para alguien que ama y respeta a la Iglesia. «No puedo seguir siendo coherente, transparente y correcto con ella (la Iglesia) como siempre lo he sido hasta ahora», dijo, según el comunicado.

Unas confesiones realmente abrumadoras para los presentes en la iglesia y para su superior, quien se quedó estupefacto ante la noticia. Las mismas se hicieron durante la misa dominical, pero, según el Corriere della Sera, los rumores sobre el enamoramiento del cura eran cada vez más habituales en la zona cercana de Perugia, y es que eran algunos los que ya conocían que Don Riccardo había sido visto con una mujer.

Lo cierto es que por el momento se desconoce la identidad de la mujer por la que Don Riccardo ha colgado finalmente su sotana.

Polémica ley eclesiástica

Tal y como dictamina la Iglesia católica el celibato es un regalo de Dios, un don, un mensaje de fidelidad al mismo, al supremo. La realidad es que todo cura que vive el celibato se puede dedicar totalmente a Dios y concentrar de esta manera en total plenitud, la asistencia espiritual, sin la necesidad de formar una familia o una esposa que lo distraigan.

Datos oficiales estiman que de los aproximadamente 500.000 sacerdotes católicos que están repartidos por las iglesias de todo el mundo, se conoce que han sido suspendidos de su cargo unos 100.000, y la consecuencia no es otra que el haber roto la promesa de castidad.

En esta línea, la asociación de curas católicos y sus esposas (VKPF) lucha en Alemania desde hace 25 años contra el celibato. En este sentido, afirman desde la asociación, que, según cálculos, ni siquiera el 50 por ciento de los curas alemanes se atienen a esta promesa muchas veces tan controvertida.

Otro caso de enamoramiento

Cuando Johannes Wendeler fue ordenado como sacerdote, a sus 30 años, jamás pensó que se podría llegar a enamorar. «El celibato me parecía entonces una forma de vida aceptable», dice Wendeler. Ejerció como cura durante 7 años después, hasta que se trasladó a una pequeña parroquia del Bergisches Land, donde conoció a Lydia Piechotta. «No nos buscamos y sin embargo nos encontramos», dice Lydia Piechotta.