La famosa familia española que se ha roto definitivamente y sin marcha atrás

Las constantes disputas entre el Duque de Arjona y sus hermanos han terminado por romper la familia

Fotografia de Cayetano Martínez de Irujo
Cayetano Martínez de Irujo sigue en guerra con sus hermanos mayores | CatalunyaDiari

Cayetano Martínez de Irujo ha roto definitivamente las relaciones comerciales que mantenía con su hermano, Carlos Fitz-James. La nula relación entre ambos desde que su madre falleció ha motivado la decisión del ex de Genoveva Casanova.

Tras la muerte de la Duquesa de Alba, la familia se rompió y la relación entre sus miembros ya no ha vuelto a ser la misma.

La Duquesa de Alba confiaba en su hijo Cayetano Martínez de Irujo. Por ello le cedió ciertas responsabilidades vinculadas a sanear las cuentas de la Casa de Alba. Para ello puso en funcionamiento varias ideas, algunas de las cuales no agradaron a sus hermanos. En ese momento esto no importaba, ya que quien mandaba sobre ellos era la matriarca de la familia.

La venta del baño de sus padres

Una de estas iniciativas fue subastar el mobiliario ‘art déco’ de la familia. Por esta venta se obtuvieron seis millones de euros. Se trataba de un cuarto de baño que su padre Jacobo Fitz-James y Falcó regaló a su madre con motivo de su boda en 1920. Las razones que dio Cayetano Martínez de Irujo para su venta era que se encontraba almacenado y por ello lo mejor era desprenderse de él.

Otra de las propuestas fue comercializar una serie de productos gourmet elaborados en las fincas de la familia. Tuvieron gran éxito y el género se vendía en los mejores restaurantes de España, así como en la zona gourmet de El Corte Inglés. Para este proyecto la Duquesa de Alba también dio su visto bueno.

Ahora, ese nexo de unión con su hermano mayor también se ha roto. Según varios medios de comunicación Cayetano Martínez de Irujo habría vendido al actual Duque de Alba la empresa que montó en 2013 por 300.000 euros.

Con esta compra, el primogénito de la Casa de Alba aceptaría también la deuda que arrastraba esta firma de un millón de euros.

Esta toma de decisión ha sido dolorosa para el Duque de Arjona. «No he tenido más remedio porque mi hermano no ha dado ninguna facilidad. Todo ha sucedido de forma opuesta a como yo había imaginado y mi madre también. Una marca que ofrecí a mis hermanos para que entre todos la sacáramos adelante y ninguno quería contraer ningún riesgo. Como les parecía difícil, asumí yo todos los contingentes que pudieran llegar», asegura Cayetano Martínez de Irujo.

«Cuando murió mi madre me di cuenta de que iba a ser complicado defender una marca cuando no puedo acceder a los archivos y no puedo presentar productos en ninguno de los palacios porque me los han cerrado. Y lo más llamativo es que no tengo contacto con el titular, que dice públicamente que la Casa de Alba solo son él y sus hijos. Soy como un salmón nadando a contracorriente, no en un río, sino en una catarata. Tirando de una marca con un titular inexistente», añade el Duque de Arjona.

Cuando empezó a funcionar la iniciativa, los hermanos cambiaron de opinión y hasta Carlos Fitz-James estaba contento con la imagen de los productos gourmet y estuvo presente en alguno de los actos de la firma. El único que no facilitó las cosas al no querer venderle la carne de sus fincas de Salamanca era el Conde de Siruela, Jacobo Fitz-James.

La vajilla de la discordia

Según Cayetano Martínez de Irujo una de las propuestas era crear con la firma Vista Alegre unas vajillas inspiradas en las que hay en los diferentes palacios. «Todo eran problemas y ninguna facilidad para mirar los archivos y hacer fotos que sirviern de inspiración en los diseños. Estamos hablando de Vista Alegre, una de las empresas más importantes de lujo en su sector. Y no se podía hacer nada», explica.

Cayetano Martínez de Irujo ha tirado la toalla y desconoce el futuro de la empresa. «Después de la última operación me di cuenta de que tenía que mirar por mí y mis hijos. Desligarme completamente porque estaba mi salud en juego. Hablé con los abogados, con el administrador de Liria y les dije que tenían que hablar con mi hermano para decirle que había dos soluciones: una, volver a lo de antes y encargarme de todo, pero con su apoyo, y la otra que se la quedara y la administrara a su gusto».

Una vez solucionada la cuestión, el Duque de Arjona sigue con sus negocios agrícolas. Desde que se decretó el estado de alarma en marzo ha permanecido en su finca Las Arroyuelas, de donde ha salido para gestionar el patrimonio.


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