Javier Dávila, concursante de Pasapalabra, se señala su amuleto

El amuleto de Javier, concursante de ‘Pasapalabra’, que ha emocionado a todos

El salmantino llevaba un broche con dos estrellas relacionado con el proyecto de acogida de menores en el que participa

Se llama Javier Dávila, es licenciado y Doctor en Derecho, y este viernes cumplirá su octavo programa en Pasapalabra. Desde su llegada se ha convertido en el gran temor de Pablo Díaz y ha pasado a ser el favorito de buena parte de la audiencia. Máxime después de desvelar la historia que hay detrás del amuleto que lleva consigo.

En el último programa, y antes de empezar la prueba final, «El Rosco», el presentador del programa, Roberto Leal, ha pedido a Javier que explicase el significado del broche que se había puesto en la camisa.

El concursante se señaló el broche formado por dos estrellas, una grande con lazo rosa y otra pequeña con lazo azul. «Es una cuestión que para mí tiene mucha importancia como amuleto, porque es una cosa hecha por una persona particular y por el bien de los demás», contó, aclarando que «no es que sea artístico, es que es artesano total».

Javier recordó que trabaja en la Administración de Protección de Menores, en el Servicio de Atención a la Infancia, «y hay una serie de familias que formamos para que los niños puedan ir a familias cuando no pueden estar con sus padres». Según contó, en uno de los programas de formación «una de las madres, que ahora tiene una niña, hizo este diseño en el que el grande acoge al pequeño, y es un poco un símbolo».

El amuleto no le sirvió de mucho. En una épica remontada final Pablo Díez logró alcanzar y superar a Javier, que tendrá que pasar de nuevo por la silla azul para intentar llevarse el rosco. Pero este salmantino que vive en Santander desde hace más de 20 años insistió en que le gusta llevarlo «porque es una cosa buena y me gusta promover este tipo de cosas». 

En un alegato que emocionó a todos, entre ellos a Robero Leal que dijo que «quería que llegase a muchas más personas, porque sé que el mensaje te sale del alma». El plató premió el gesto con un aplauso cerrado, entre ellos los actores Maxi Iglesias, Víctor Palmero y Fiorella Faltoyano, y también las modelos Estefanía Luyk y Paquita Torres. 

El concursante ya había comentado algo del amuleto en el programa del pasado lunes, en el que reconoció que se lo pone «para que me traiga suerte, para mí tiene mucho valor afectivo». Javier animó a todo el que quiere a apuntarse a estos programas para acoger niños que no pueden estar con sus padres y tienen que ir a centros de acogida. «Es un gesto que te honra», le dijo Roberto Leal.

Un concursante muy querido

Javier lleva pocos programas, pero ya se ha ganado el cariño de la audiencia. Tiene un carácter muy carismático, y demuestra una gran simpatía y humor en las pruebas. También hace gala de un buen ánimo competitivo, con mucha honestidad y humildad. Por eso, para muchos, es el nuevo favorito incluso por delante de Pablo Díaz.

La continuidad de Pablo en el programa y su gran habilidad concursando le ha hecho ser uno de los concursantes más populares de Pasapalabra. Pero en los últimos programas ha dejado ver su lado más competitivo, y a algunos espectadores no les ha gustado. Por ejemplo, cuando dijo «el día que me lleve el bote», lo cual fue visto como una muestra de arrogancia.

Además, no le perdonan el célebre engaño en el anuncio que hizo creer a todos que se llevaría el bote, y al final nada. Aun así, hay opiniones divididas y Pablo también cuenta con su legión de fans que critican algunos gestos de Javier y le consideran prepotente. Además, hay quien tiene la teoría de que a Javier le ponen el rosco fácil y a Pablo las palabras difíciles.

Además de su gran simpatía, Javier también ha demostrado ser un hueso duro de roer, algo que Pablo ha reconocido con deportividad: «Ya le conocía, y en cuanto le vi supo que iba a ser difícil». En su primer día hizo un rosco casi impecable con 24 aciertos y un único fallo, en la letra F, con 1,3 millones de euros en juego. Partía con 30 segundos de desventaja, pero aún así se impuso al campeón Pablo. 

Javier Dávila compagina su trabajo en el Servicio de Atención a la Infancia con la docencia en la Universidad de Cantabria. Lleva 30 años casado y tiene dos hijos, Eva y Diego. Es un gran aficionado a los concursos culturales y a saber cosas diferentes de todas las temáticas.