Un hombre sentado en un banco de un parque extremeño leyendo el periódico.

Sorpresa por el origen del brote de Navalmoral en España

La Delegación del Gobierno de Extremadura está envuelta en una polémica por el repunte de casos en la localidad de Cáceres.

La localidad de Navalmoral de la Mata en Cáceres se ha convertido en el epicentro de un nuevo brote de coronavirus en nuestro país.   

Según las últimas cifras oficiales se trata de un repunte que ya ha dejado 19 contagiados y 21 personas aisladas en dos viviendas como medida de prevención. 

Sin embargo, lo más sorprendente del caso es la gran polémica que envuelve a la Delegación del Gobierno de Extremadura.

El origen del brote en Navalmoral

El origen del rebrote se sitúa en un hombre que fue trasladado desde Almería hasta un centro de acogida de la Fundación Cepaim, un colectivo con sedes en toda España que atiende y ayuda a los inmigrantes. 

El desplazamiento fue realizado en pleno estado de alarma bajo la autorización expresa y extraordinaria por parte de la Delegación del Gobierno de Extremadura. A pesar de las circunstancias especiales, la entidad no solicitó la realización de una prueba PCR antes del traslado. 

Finalmente, el hombre fue diagnosticado en el centro de salud de la localidad extremeña y el Servicio Extremeño de Salud empezó a rastrear los movimientos del desplazado para localizar los lugares y personas de contacto. 

En concreto, fueron tres domicilios y una mezquita, confirmándose el contacto con al menos 16 personas, que han dado positivo.

Miedo a un brote xenófobo

A este incumplimiento flagrante del protocolo sanitario y las normas de confinamiento, se le suma la falta de comunicación al Ayuntamiento de Navalmoral por parte de la entidad extremeña. 

El teniente de alcalde de la localidad, Alfredo Vizcaíno, ha comunicado que solicitarán el expediente del traslado y exigirán explicaciones de por qué no fueron informados del traslado. 

Por su parte, la alcaldesa de la población ha querido dejar claro que el malestar del ayuntamiento es con la Delegación extremeña por su falta de comunicación y no con el afectado.

Raquel Medina teme que se pueda producir un brote xenófobo a raíz de este suceso y por ello pide a la población que no arremeta contra el inmigrante desplazado porque «nadie se contagia porque quiere. Esto le podía haber pasado a cualquiera, porque todos nos hemos relajado un poquito».