Fondo de la Guardia Civil con las imágenes de 'El Rafita' y Sandra Palo

El asesino de Sandra Palo, ‘El Rafita’, vuelve a las andadas

El joven lleva veinte delitos desde que salió del centro de menores donde pasó solo cuatro años por el crimen

El 17 de mayo de 2003, Sandra Palo fue secuestrada, violada y asesinada por «El Rafita». En aquel momento tenía 14 años y sólo pasó cuatro años en un centro de menores. Tras salir de la cárcel siguió con su carrera delictiva.

«Quizá no cometa otro crimen similar, pero seguirá haciendo daño a la sociedad». Estas palabras de María del Mar Bermúdez, madre de Sandra Palo, se han convertido en una profecía cumplida. Rafael García Fernández, alias «El Rafita», ha vuelto a las andadas.

Ha sido detenido en Leganés, Madrid, por liderar una banda de atracadores que desvalijó una veintena de bares y restaurantes. Utilizaban la estrategia del alunizaje con coches BMW robados. Al parecer, Rafael se encargaba de conducir los autos.

Junto con «El Rafita» ha caído Kevin, un alunicero que el año pasado fue detenido por raptar y agredir a un policía local en Pinto. Esta es la detención número 20 de Rafael. Según dice, la culpa la tienen los medios de comunicación. 

«Tengo la vida tan determinada por todo lo vivido, que ya nada puedo hacer», asegura. Ha intentado encarrilar su vida con trabajos esporádicos, dos matrimonios y cuatro hijos. Pero durante este tiempo ha ingresado al menos cuatro veces en prisión.

Comete pequeños delitos que le llevan pocos meses de pena. Robo de vehículos, actos contra la seguridad vial, usurpación en viviendas. Incluso se ha cambiado el orden de los apellidos, pero por lo visto sigue siendo «El Rafita» de siempre.

El crimen de Sandra Palo

Sandra Palo tenía 22 años y vivía en el barrio getafense de Las Margaritas. Tenía una leve discapacidad psíquica. El 17 de mayo de 2003 salió para tomar algo con sus compañeros del taller ocupacional. Decidió volver a casa pronto y envió un mensaje a sus padres.

Estaba esperando el bus en Plaza Elíptica cuando un coche se paró delante suyo. Dentro iban cuatro delincuentes del barrio, entre ellos «El Rafita». Amenazaron a Sandra con un cuchillo y la obligaron a meterse en el coche.

La llevaron a un descampado cerca de la carretera de Toledo. Salieron todos del coche y la violaron varias veces durante tres cuartos de hora. En shock y malherida, Sandra trató de huir de por su propio pie, pero el único mayor de edad se puso al volante y la atropelló.

Francisco Javier Astorga Luque, «El Malaguita», atropelló a la joven al menos en cinco ocasiones. No contentos con eso, fueron a comprar un bidón de gasolina, la rociaron y la quemaron viva. Murió como consecuencia de las quemaduras.

El debate sobre la ley de menores

Tres de los cuatro asesinos de Sandra Palo eran menores de edad, así que nunca pisaron la cárcel. Tras pasar por el centro de menores, siguieron delinquiendo. El caso de «El Rafita» es el más llamativo por su conducta reincidente.

El joven ha pasado las últimas horas en los calabozos de la Guardia Civil a la espera de pasar a disposición judicial. Sobre ellos cae la acusación de varios robos, pero si no hay agresión físico seguramente eludirán la prisión. 

Es un paso más de la carrera delictiva de ese sujeto. Pasó cuatro años internado en el centro de menores Renasco, en Carabanchel. Luego tres años de libertad vigilada. La madre de Sandra Palo siempre ha sostenido que «El Rafita» no está rehabilitado.

Su caso fue muy sonado por la brutalidad del crimen, la cantidad de las penas y la reincidencia de los delincuentes. Reabrió el debate social sobre la ley del menor. Había un clamor para reformar la ley y permitir que fueran a la cárcel a pesar de la edad.

«El Rafita» pidió perdón a la familia de Sandra

Ese mismo año, «El Rafita» pidió perdón a la madre de Sandra Palo y describió su vida como una paranoia. Achacó su personalidad al entorno social. «No he tenido la vida que debería tener un chico de 14 años», argumentó.

Pero después volvió a las andadas y fue detenido por liderar una banda que desguazaba coches robados. Hace unos años se trasladó a la Cañada Real, donde fue desahuciado. Luego se fue a vivir a Vallecas, en un piso de protección oficial.

Se casó con una adolescente magrebí, de la que después se divorció. Ahora lleva nueve años casado con Lorena, con la que tiene dos hijos. De hecho, el padre de Kevin, otro de los arrestados, es pariente de su mujer.