Imagen de archivo del castillo de Eltz

¿Qué es el feudalismo?

Te descubrimos el sistema económico y social por excelencia de la Edad Media.

Caracterizado por un sistema de organización política que prevaleció en Europa desde el siglo IX hasta alrededor del siglo XV, el feudalismo  destacó por haberse convertido en uno de los sistemas más importantes durante varios siglos en diferentes países.

Consistía en la relación del señor con el vasallo, con toda la tierra retenida. Además, como características principales, el vasallo le debía al señor feudal homenaje, la custodia, la confiscación y el servicio de los inquilinos en ese feudo tanto bajo las armas como en los tribunales. Y pasó a convertirse en una de las muchas formas diferentes en las que el trabajo excedente es apropiado y redistribuido.

Podríamos incluso relacionarlo con el capitalismo, en el que el ejecutor de ese trabajo excedente, la persona que crea tanto los bienes como los servicios excedentes, es diferente de la persona que toma posesión de esos bienes y servicios. No obstante, el proceso de clase feudal se distingue del capitalista en la falta de elección del empleador en el caso del primero, puesto que el productor directo se ve obligado a trabajar para un empleador específico, y además haciéndolo dentro de una esfera de producción dada.

¿Cuál es el origen del feudalismo?

Aunque es cierto que durante la etapa del feudalismo medieval  el vínculo de lealtad mutua existente entre el señor y el vasallo  parece haberse derivado del comitatus alemán descrito por primera vez por Tácito, es cierto que durante la decadencia tanto política como económica que tuvo lugar poco después de la caída del Imperio Romano, la clientela a menudo se encontraba vinculada con la tenencia de la tierra

Por aquel entonces a los pequeños agricultores les resultaba imposible competir con las propiedades más grandes, de forma que muchos acabaron encomiándose y sometiéndose a los terratenientes más poderosos, tras renunciar a sus tierras y recuperar, finalmente, el derecho de su uso bajo la protección de los señores.

Se sabe que este tipo de relaciones continuaron probablemente después del uso de los reinos germánicos en las distintas ruinas del Imperio Romano. Y es que con una economía sobre todo agraria, los derechos sobre la tierra acabaron por convertirse en la base de poder y de riqueza. Así, el vasallaje  (es decir, la conexión personal entre el señor y el hombre), se encontraba cada vez más asociada con los derechos de la tierra, la cual era conocida bajo el nombre de feudo.

Como opinan muchos historiadores, parece que fue durante este período cuando los antecedentes romanos y teutónicos del feudalismo acabaron por fusionarse, aunque también coinciden en señalar que muy posiblemente provino del teutónico comitatus.

Charles Martel, conocido y popular rey franco, fue uno de los primeros en dar un paso esencial e importante hacia el feudalismo, allá por el siglo VIII, cuando creó muchos feudos militares de las tierras que tomó de la Iglesia. Sus titulares pasaron a convertirse en sus vasallos, por lo que pudieron mantenerse así mismos como hombres de combate, montados y fuertemente armados en la guerra contra los musulmanes de España.

Luego surgieron jurisdicciones privadas cuando los primeros gobernantes francos empezaron a otorgar inmunidades a varios laicos y ministerios, de forma que los funcionarios del rey acabaron por ser excluidos de sus tierras. Así, el señor de la tierra llegó a ejercer las funciones públicas de juzgar a sus vasallos e inquilinos, llamar a los combatientes para realizar la guerra e incluso recaudar impuestos.

Pero el proceso que derivó en el feudalismo medieval  tal y como lo conocemos hoy en día tendió a acelerarse especialmente durante la desintegración del imperio carolingio, algo que ocurrió en el siglo IX, cuando los hombres buscaron -en vano- a los gobiernos centrales débiles en busca de liderazgo y protección. Sin embargo, en su lugar recurrieron a poderosos señores locales, por lo que terminaron convirtiéndose en sus vasallos, manteniendo sus propias tierras como feudos de ellos. No obstante, la idea de realiza nunca desapareció del todo, aunque tanto la administración de justicia como el propio gobierno llegaron a ser ejercicios por varias autoridades locales que tenían conexión directa con el rey.

Podemos poner como ejemplo la presencia de los propios condes y también de otros funcionarios reales, quienes tomaron para su propio uso, beneficio y disfrute las tierras y la autoridad adscritas a sus oficinas, mientras que los grandes señores y terratenientes usurparon los privilegios relacionados con la inmunidad. En ausencia de dinero para pagar salarios, los reyes lo aceptaron.

El sistema feudal

Podríamos decir que las dos instituciones principales del feudalismo fueron tanto el feudo como el vasallaje. ‘Vassalage’ consistió en un acuerdo contractual entre el señor feudal y el hombre, que se establecía a través de una ceremonia de homenaje en la que el vasallo se arrodillaba y colocaba sus manos entre las manos de su señor, jurando servirlo fielmente.

Así, el vasallo le debía a su señor obediencia, lealtad, ayuda, servicio judicial y consejo. Y, por encima de todo, el vasallo le debía a su señor el servicio militar, el cual finalmente fue fijado en un total de 40 días a lo largo del año.

No obstante, el feudalismo medieval  surgió cuando la relación personal -vasallaje- quedó integrada con la tenencia de tierras y derechos, que recibió finalmente el nombre de feudo. En este sentido, la tierra no se poseía en propiedad absoluta, pero sí existía la condición de disfrutarla y trabajarla a cambio de que ciertos servicios fueran prestados en el futuro. 

Esta relación duraba solo durante la vida de ambas partes, de manera que cuando uno de ellos fallecía, los actos de investidura y homenaje, además de los juramentos de finalidad, debían renovarse. No obstante, esto fue al principio, puesto que al poco tiempo el principio hereditario  pasó a convertirse en uno de los elementos más característicos y esenciales, de manera que el hijo normalmente sucedía a su padre como vasallo del señor, recibiendo el feudo en los mismos términos, aunque estaba obligado a pagar un ‘alivio’ (una cantidad determinada de dinero), en reconocimiento del hecho de que el feudo pertenecía al señor.

Las herederas también eran pupilas del señor hasta que se casaban, y los señores tenían el derecho de elegir esposo, quien pasaría a convertirse a su vez en su propio vasallo. 

El final del feudalismo

No hay duda que, durante prácticamente toda la Edad Media, el feudalismo pasó a convertirse en el sistema reinante en muchos países. Sin embargo, fue disminuyendo poco a poco a medida que las ciudades empezaban a surgir, y cuando la economía monetaria comenzaba a emerger en detrimento de la tierra (la cual, hasta esos momentos, era la única forma importante de riqueza).

A su vez, con el desarrollo de nuevos métodos de lucha, los nobles comenzaron a perder su posición como una clase militar privilegiada y exclusiva. Y, poco a poco, el sistema feudal pasó a convertirse en un auténtico anacronismo, en una era de capitalismo y pólvora.

Así, en países como España, Francia o Inglaterra el poder real avanzó a expensas de la propia nobleza. Y, por ejemplo, en el año 1662 el feudalismo fue oficialmente abolido en Inglaterra, aunque su influencia en las leyes de la tierra se mantiene -y ha llegado- hasta nuestros días.