Fotografía de una persona mirando por la ventana de su casa

El problema que viene este otoño: No solo será el coronavirus

Aunque se habla mucho de la estacionalidad del virus, esta en ningún caso podría evitar que se vuelva a tropezar con la misma piedra cuando comiencen las épocas de frío.

Los escenarios planteados hasta el momento para volver a la completa normalidad tras el coronavirus son principalmente dos: el desarrollo de una vacuna eficaz  y la inmunización frente al virus. 

En cuanto a la vacuna, los plazos para desarrollarla que plantean los expertos pueden llegar a prolongarse durante más de un año. Aunque se considera el  único escenario para la erradicación de la enfermedad, no será una posibilidad a corto plazo.

¿Inmunidad ante el virus?

Con respecto a la inmunidad, en la mayoría de países se están realizando estudios para conocer el  nivel de anticuerpos en la población y establecer así una aproximación al grado de expansión del virus en cada territorio.

El estudio de seroprevalencia que ha puesto en marcha el Gobierno de España pretende valorar la expansión del virus, pero también establecer un patrón de la situación de la comunidad si el coronavirus se convierte en algo estacional.

Sin embargo, hasta el momento  no hay ninguna evidencia científica  que demuestre que la presencia de anticuerpos en el organismo garantiza la inmunidad de la persona, ni mucho menos se puede establecer cuánto podría durar esta protección ante el virus.

De hecho, la  Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pedido precaución con la idea de algunos gobiernos de establecer un pasaporte inmunológico  para certificar a las personas con anticuerpos.

Posible estacionalidad del Covid-19

Tampoco existe ninguna evidencia de que el contagio del virus disminuya con el calor, tan solo es una creencia sustentada en el comportamiento de algunos virus similares.

No obstante, tampoco es un escenario deseable. En ningún caso la estacionalidad del virus podría evitar que se vuelva a caer en el virus cuando comiencen las épocas de frío. 

Esta es una de las mayores preocupaciones de algunos expertos, puesto que el coronavirus podría coincidir con las gripes habituales.

El doctor Robert Redfeld, del Centro de Control y Prevención de Enfermedades, lo tiene muy claro. «Vamos a tener la epidemia del coronavirus y la de la gripe común al mismo tiempo» señala en 'The Washington Post'. 

Aunque sus afirmaciones se refieren a Estados Unidos, es perfectamente extensible al resto de países que luchan contra el coronavirus.

Un otoño y un invierno muy difícil

La temporada de gripe común  transcurre habitualmente entre octubre y marzo, por lo que en caso de que ocurran las predicciones de Robert Redfeld «la lucha contra el covid-19 durante el próximo invierno será aún más difícil que la actual. Será un confinamiento más largo y duro».

Si el próximo año vuelve el coronavirus y coincide con la gripe común, la capacidad asistencial se verá incluso más colapsada que la vivida esta primavera. 

Aunque  los pacientes con gripe común suelen necesitar menos respiradores que los de coronavirus, sí que es cierto que llevan a los principales hospitales casi al tope de su capacidad y suelen requerir los espacios en la UCI.

Hay que sumar el hecho de que los enfermos por gripe común podrían contraer el coronavirus y viceversa lo que «sin duda no sería bueno», apunta  Jennifer Nuzzo, del Johns Hopkins Center for Health Security.

De esta forma, los especialistas inciden en la necesidad de mantener las medidas distanciamiento social y de higiene hasta que se pueda demostrar la inmunidad al virus.

Además, estas medidas «deberán forma parte de nuestra vida cotidiana a partir de ahora para que se reduzca también la capacidad de transmisión de la gripe común», apunta el experto en enfermedades infecciosas de Harvard, Stephen Kissler.