Efectivos sanitarios con equipos de protección individual atendiendo un paciente durante la emergencia del Coronavirus

Alerta: La segunda oleada de contagios podría tener ya fecha

La comunidad científica se muestra optimista con la evolución de la pandemia, pero no descarta la posibilidad de un rebrote de contagios.

La progresiva desescalada supone el inicio del cambio hacia la nueva normalidad, pero bajo ningún concepto debe ser sinónimo de la relajación de las medidas de prevención.

Aunque la comunidad científica se muestra optimista con la evolución de la pandemia, también parece bastante convencida de la posibilidad de un rebrote de contagiados.

«Los datos que tenemos ahora indican que el porcentaje de gente que ha pasado la infección es bastante bajo para conseguir una inmunidad protectora en la sociedad. El virus sigue circulando por el mundo, con lo cual es muy, muy probable que haya una segunda ola» apunta María Montoya, especialista en inmunología viral del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas. 

Según la especialista del centro adscrito al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y directiva de la Sociedad Española de Inmunología, el coronavirus es como un terremoto  que tiene varias réplicas, siendo imposible determinar si la próxima será más intensa que la anterior.

¿Segunda oleada con menor intensidad?

Una segunda oleada es un escenario sobre el que deben trabajar los centros hospitalarios y los ciudadanos, que no deben bajar la guardia ante la posibilidad de un  nuevo colapso asistencial. 

A pesar de la incertidumbre en cuanto a la intensidad de un futuro rebrote, el conocimiento que ya hay sobre el virus pronostica un escenario con menos fallecimientos. 

El conocimiento de los sanitarios de un protocolo específico de actuación, las disposición de material sanitario con antelación y el descubrimiento de fármacos para tratar la enfermedad supone una información muy valiosa que hace dos meses no teníamos.

«Con todos esos datos, cuando venga la segunda ola estaremos en una posición muchísimo mejor  para tratar a los pacientes que cursen la infección con gravedad» señala Montoya, quien a pesar del optimismo insiste en que «hay que prepararse para lo peor».

Por su parte,  Rodríguez Artalejo, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), asegura que ante una segunda oleada «no podría descartarse que en alguna provincia haya dificultades y se requiera un nuevo confinamiento para proteger al sistema sanitario y a la población».

Criterios a tener en cuenta para el rebrote

Para Ángel Gil de Miguel, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública, y director del Departamento de Especialidades Médicas y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos, la intensidad de esta segunda oleada depende de dos aspectos fundamentales. 

El primero es el porcentaje de población que ha sido infectado hasta ahora, siendo fundamental conocer los resultados del estudio de seroprevalencia.  

Si tenemos en cuenta los datos preliminares la infección «ha podido  afectar al 10-15% de la  población», lo que supone que «el impacto de una segunda oleada puede ser importante» advierte el catedrático. 

El segundo factor depende de las mutaciones del virus, que pueden estar orientadas a disminuir su capacidad patogénica y su virulencia.

En este sentido, según Gil de Miguel, el pronóstico es mucho más favorable, puesto que «ya han descrito tres mutaciones hasta el momento, y las tres van en una dirección favorable hacia la pérdida de patogenicidad y virulencia».

Dos escenarios de futuro

En cuanto a la posible mutación del virus son los virólogos los que pueden esclarecer con mayor exactitud la evolución de la pandemia

Para la viróloga Amelia Nieto, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC y vicepresidenta de la Sociedad Española de Virología, hay dos escenarios posibles. 

El primero es el ya mencionado rebrote, que podría producirse si no tomamos las medidas oportunas durante la desescalada como «mantener la distancia social, evitar aglomeraciones, llevar mascarilla o el lavado de manos frecuente hasta que el índice de contagios disminuya» señala la viróloga del CSIC.

El segundo, que es el escenario más probable según científicos de todo el mundo, es que «el Covid-19 se convierta en un virus estacional  que nos infecte todas las temporadas, como es el caso del virus de la gripe» señala Amelia Nieto.

En caso de cumplirse este escenario, el virus acabaría desapareciendo este verano y volvería para el próximo otoño e invierno coincidiendo con la gripe estacional.

En cualquiera de los dos escenarios, los científicos insisten en la  importancia de la responsabilidad individual y colectiva  para frenar la expansión del virus. De lo contrario, podría producirse una segunda oleada antes de iniciarse el verano.

«Existe un peligro auténtico de difusión de la epidemia cuando, además de desplazarse a una segunda residencia o a una playa, los ciudadanos dejan de observar las medidas de seguridad recomendadas», señala Raúl Ortiz de Lejarazu, virólogo, profesor titular de Microbiología y director emérito del Centro de Gripe de Valladolid.