Agente de la Policía Nacional en primer plano durante un control de carretera

La policía prevé problemas de orden público los próximos días

Los cuerpos de seguridad del Estado no descartan la necesidad de recurrir a las Fuerzas Armadas como apoyo para realizar patrullas conjuntas.

El control de la ciudadanía ya se antojaba complicado durante el confinamiento total, pero ahora con el levantamiento progresivo de las restricciones las dificultades aún son mayores. 

Miembros de la Policía Nacional y la Guardia Civil  están preocupados porque el plan de desescalada conlleve un  incremento de delitos, así como incumplimientos en las distintas fases. 

«Si te dice que va a ver a sus padres, qué, ¿le exiges una copia del empadronamiento de estos?» señalan como ejemplo en un intento de reflejar lo difícil que será llevar a cabo un control policial de la movilidad dentro de la ciudad. 

En este sentido, las autoridades creen que el control dentro de ciudad que podrán llevar a cabo es la vigilancia de las aperturas de establecimientos públicos. Principalmente los policías locales se encargarán de controlar el cumplimiento de las condiciones de seguridad e higiene en estos negocios. 

Control efectivo en las carreteras

Los cuerpos de seguridad del estado consideran que el único control  que podrán llevar a cabo  con ciertas garantías será el geográfico, con controles por carretera para que los ciudadanos no abandonen su demarcación geográfica.

Aún así, advierten de que los efectivos para realizar un control efectivo pueden ser insuficientes y no descartan la necesidad de recurrir a las Fuerzas Armadas como apoyo para realizar patrullas conjuntas. 

Desde el inicio de la crisis, los controles en carreteras se han intensificado para evitar que los ciudadanos pudieran desplazarse fuera de la ciudad y contribuir así a la expansión del coronavirus.

Estos controles se situaron principalmente a las entradas y salidas de las localidades y continuarán durante el plan de desescalada para asegurar el cumplimiento de las fases.

El tráfico entre provincias no empezará a abrirse hasta el 22 de junio como pronto, por lo que la Policía y la Guardia Civil recuperarán la denominada 'Operación Jaula', utilizada para cerrar una ciudad tras un atentado terrorista. 

Se prevé un aumento de la delincuencia 

Las autoridades policiales contemplan un incremento de los delitos cuando la crisis sanitaria esté más o menos controlada pero los ciudadanos empiecen a notar los efectos económicos de la crisis. 

Entre los delitos que podrían empezar a proliferar se encuentran los delitos contra la propiedad, como las ocupaciones ilegales de viviendas, y los robos. 

Los analistas trabajan sobre escenarios muy duros en las calles, con protestas, huelgas importantes y movilizaciones sociales provocadas por el paro y los más que probables recortes.