Imagen de archivo máquinas de un gimnasio

El plan de los gimnasios para volver a abrir: Nada será ya como antes

La Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID) ha elaborado un protocolo para garantizar una vuelta segura y prudente para la práctica deportiva.

Aunque la desescalada será lenta y progresiva, los principales sectores económicos afectados por el cierre de los establecimientos ya empiezan a buscar alternativas para recuperar la normalidad.

Está claro que ciertos sectores tendrán que afrontar mayores retos para seguir ofreciendo sus servicios sin poner en riesgo la salud de sus clientes.

Mucho se ha hablado del ocio nocturno y las actividades turísticas, cuya naturaleza está basada en la proximidad y el contacto con otras personas.

Sin embargo, también hay otros sectores muy importantes que tendrán que hacer esfuerzos mayúsculos para poder garantizar la seguridad de sus clientes. Este es el caso de los más de 4.700 centros e instalaciones deportivas que hay en nuestro país.

En los  gimnasios el flujo y la cercanía entre los usuarios es constante. Por si fuera poco, son espacios repleto de máquinas, es decir, de superficies potencialmente infecciosas.

La Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID)  ha elaborado un protocolo para garantizar una vuelta segura y prudente para la práctica deportiva.

Esta batería de medidas que presentan desde la patronal pretende servir de base para la creación de una mesa de trabajo en la que esperan contar con la presencia del  Consejo Superior de Deportes (CSD) y el Ministerio de Sanidad. 

Medidas de distanciamiento social

Entre las propuestas de FNEID figuran la reducción del aforo de la instalación en un 30% para garantizar el distanciamiento social dentro del recinto. 

El objetivo es garantizar una distancia mínima de 1,5 metros entre los usuarios mediante la separación o alternancia del equipamiento, el marcado de suelo y la vigilancia por parte del personal.

Esta limitación de aforo también afectaría a las clases colectivas, en las que se garantizaría un espacio mínimo de 2x2 metros  por usuario. También se baraja la posibilidad de  reducir el aforo de los vestuarios en un 50%.

Estrictas medidas de higiene

Otras de las medidas principales pasan por reforzar las labores de limpieza, higiene y desinfección,  especialmente en aquellas zonas sensibles de contacto como los materiales de entrenamiento, máquinas, mostradores, vestuarios y aseos.

Lo mismo sucedería con los espacios destinados a las clases. Después de cada sesión se prevería un tiempo suficiente para proceder a la desinfección de la sala. 

La reposición permanente de soluciones desinfectantes, la  instalación de mamparas en las zonas de atención al público, la colocación de carteles informativos con las medidas y la formación de los trabajadores  serían otras medidas complementarias para garantizar el cumplimiento del protocolo. 

En cuanto a los centros dotados con piscinas o jacuzzis  tendrán que aumentar el cuidado y la higiene de estas instalaciones. 

Entre las recomendaciones que se barajan está la de mantener los niveles de cloración en la banda alta del rango  establecido por la normativa sanitaria de piscinas, aumentar la frecuencia de control y análisis del PH del agua y los niveles de los desinfectantes de la piscina.