Personas con mascarillas en un aeropuerto

¿Va a parar el rastreo la llegada de la segunda ola? Un investigador ya lo sabe

Un investigador en epidemiología avisa de que será muy difícil contener una segunda ola de coronavirus

España se encuentra en plena aceleración de contagios, algo que es más evidente en algunas comunidades autónomas, como Cataluña y Aragón, esta última Comunidad con 4.000 nuevos contagios durante la última semana. Uno de los puntos débiles que ha tenido España a la hora de gestionar la pandemia está siendo la ineficaz gestión del rastreo de contactos y seguimiento. Como alertaba la OMS al inicio de la pandemia: «Lo difícil es, cuando detectas un caso, tener la capacidad de identificar los contactos, seguirlos y ponerlos en cuarentena. Entonces necesitas una respuesta sanitaria mucho más grande, que va por detrás de las pruebas».

En España han sido varias las comunidades autónomas que han hecho un llamamiento para incorporar más rastreadores, ante la avalancha de contagios que parece indicar que pronto vendrá una segunda ola de transmisión comunitaria.

Adrián Hugo Aginalde, investigador en epidemiología histórica, ha hablado en una entrevista sobre la falta de efectivos para llevar a cabo este seguimiento: 

«Hay menos de un epidemiólogo por 100 000 habitantes en España. Somos muy pocos y estamos en la Administración, no en los servicios de salud. No tenemos un sistema de guardias y producimos una enorme cantidad de datos para vigilancia, además de actuaciones de prevención y control», ha explicado, alertando de que no tienen tiempo material para realizar esa función de seguimiento. Respecto a los rastreadores, sigue pensando que hay pocos: «Lo ideal es tener un rastreador por cada 20.000 habitantes y es aconsejable acercarse a uno por cada 5.000».

Será difícil parar una segunda ola

Pero aunque tuviéramos un sistema de rastreo excelente, Aginalde ha avisado de que esto no serviría para parar una segunda ola, aunque sí la podría retrasar y mitigar su impacto: «Las pandemias son fenómenos que no están bajo nuestro control y sobre los que es muy difícil intervenir. Mitigamos su impacto e intentamos contenerla al máximo, sobre todo en poblaciones vulnerables», ha alertado.

«Las gripes de 1889, 1918, 1957 y 1968 no pudieron ser detenidas por las intervenciones de la autoridad sanitaria. En la de 1918 EE UU consiguió disminuir el impacto de alguna de las olas pandémicas confinando algunas ciudades, pero levemente. Ni las mascarillas ni el rastreo han conseguido detener una pandemia. De hecho, nunca hemos detenido una a lo largo de la historia».