Susana Ramos relata a Telecinco la okupación de su vivienda habitual

Ocupan la casa de una periodista de Telecinco y la recupera gracias a la tele

Susana Ramos hizo un llamamiento desesperado a Telecinco después de ver okupada su vivienda habitual

Susana Ramos, una periodista de 'Informativos Telecinco' ha vivido en sus propias carnes un suceso de los que tantas veces da cuenta los medios de comunicación: la okupación. La periodista había sido víctima de ocupación de su casa, unas personas habían entrado en su primera vivienda y ahora la estaban extorsionando, pidiéndole 1.500 euros para irse.

Los ocupas no se mostraron nada conciliadores, y le espetaron que o les daba 1.500 euros (cantidad que según ellos habían pagado a alguien para acceder a la vivienda) o se quedarían allí esperando los 2 años que puede durar un proceso judicial de este tipo. Y es que según la ley, cuando se produce la okupación ilegal de una casa, la policía tiene 48 horas para desalojar al inquilino ilegal, si transcurrido ese plazo no sucede esto, se entraría en un proceso judicial que se puede eternizar durante mucho tiempo.

Llamamiento desesperado en la televisión

Es por eso que, desesperada, Susana Ramos hizo un llamamiento al programa de Cristina Pardo ‘El programa del verano’, para que la policía actuara lo antes posible antes de que terminara el plazo de tiempo estipulado. «Pido a la policía que actúe porque se ha cometido un delito flagrante. Es nuestra casa, nuestra vivienda habitual. Íbamos a hacer reformas y la necesito. Tengo un bebé de 9 meses y vivo en un apartamento, necesito este espacio», denunció muy angustiada.

Finalmente, su llamamiento surtió efecto, y varias dotaciones de la Policía Nacional acudieron a la vivienda para desalojarla. Aunque en un principio intentaron hablar con la okupa para que saliera por su propio pie, pero al negarse, los agentes acabaron por reventar la puerta a mazazos, y se encontraron a una mujer en su interior que acabó detenida. De esta manera, la periodista pudo recuperar su vivienda y respirar tranquila después de un susto que casi la deja sin casa por un tiempo indefinido.