Imagen de una calle de Córdoba

Muy atentos a octubre y noviembre: Lo peor está por llegar (y no solo es por el virus)

La principal preocupación que tienen las empresas es si van a poder mantener a sus empleados en ERTE, pues el volúmen de trabajo no dará para poder mantener a las plantillas enteras

Fernando Santiago preside el Colegio de Gestores Administrativos de Madrid y representa a más de 6.000 gestores como presidente del Consejo General de Gestores Administrativos.

En un contexto en el que el coronavirus  ha tomado un papel principal y ha obligado a tomar decisiones de carácter económico, como por ejemplo el cierre de empresas de manera temporal, ha querido dar su opinión de cómo afectará toda esta situación al panorama que vendrá de aquí  en adelante.

Graves consecuencias por el confinamiento y los ERTE

Ya en el mes de abril Santiago advertía de que el confinamiento  traería consecuencias graves económicas y que ello nos llevaría a una crisis sin precedentes en España. A tan solo unos días de iniciar «la nueva normalidad», sigue sosteniendo su argumento y cree que en otoño se verá la verdadera crisis.

En una entrevista concedida a ‘El Confidencial’, ha manifestado que la principal preocupación que tienen las empresas  es si van a poder mantener a sus empleados en ERTE, pues el volúmen de trabajo no dará para poder mantener a las plantillas enteras. Aporta el ejemplo de la restauración, donde su aforo se va a ver limitado, lo que significará menos carga de trabajo y, por lo tanto, que si regresaran todos los empleados contratados antes de la pandemia, muchos negocios no podrían mantenerse abiertos, pues los ingresos no superarían los gastos.

Explicaba que pese a que el Gobierno ha manifestado que se van a extender los ERTE más allá del 30 de junio, hasta que no lo vea en el BOE no va a estar seguro de nada. Según su opinión, se deberían extender hasta que la situación del Covid-19 pase y se pueda recuperar buena parte del volúmen empresarial.

El hecho de que ahora llegue la temporada de verano  afectará de manera positiva  a los negocios, sobretodo los de ámbito turístico, pero el problema  llegará en otoño, cuando no sea tan habitual el turismo extranjero. Para Santiago, lo que va a pasar este verano, en cuanto a la actividad laboral, va a ser un «espejismo». Lo duro llegará después del verano, más concretamente en septiembre.

Uno de los principales problemas son las deudas acumuladas. En este sentido muchas personas han aplazado el cobro de locales a sus arrendatarios, pero llegará un momento en el que necesiten cobrar, porque tendrán que comer, y será en ese momento cuando las empresas noten el primer golpe, pues durante el verano no habrán podido ahorrar casi nada.

Según el entrevistado, otro de los problemas ha sido la gestión del Gobierno en cuanto al pago de los ERTE, pues muchas personas se quejan de que no han cobrado nada todavía. Así, entiende que muchas personas están en un «limbo administrativo» ya que desde el Gobierno se dice que tan solo quedan 66.000 ERTE por pagar, cuando en mayo eran 480.000, lo que significaría que tan solo un 2% de las solicitudes no se han pagado. Según los datos que maneja, no confía en que esos registros sean ciertos.

Como ejemplo de buena gestión administrativa ha puesto a la DGT, que ha matriculado y transferido el 100% de los vehículos, pero no ha pasado lo mismo con los registros civiles, las oficinas de Hacienda y Seguridad Social.

Sobre qué podría haber hecho el Gobierno para desatascar las administraciones, considera que podrían haber aprobado un «periodo de vacaciones obligado para todos». Podría haberse ayudado más a las empresas a acceder a la financiación y agilizar el pago de los ERTE. A pesar de ello, considera que «las inspecciones y requerimientos han funcionado de maravilla».

Sobre la reforma laboral, entiende que el Gobierno hizo una mala gestión. A raíz de las idas y venidas del Gobierno frente a este tema los empresarios tienen claro que priorizan despedir lo antes posible a sus empleados «por miedo a futuras medidas laborales».

«La economía se estaba revitalizando y las empresas tenían algo más de margen para sanearse y salir adelante. Solo se ha hablado en materia laboral para decir que nos cargamos algo que funcionaba razonablemente bien y que nos dotaba de un mecanismo clave en esta crisis como los ERTE. ¿Reacción de los empresarios? Miedo», manifestaba a ‘El Confidencial’.

Rescate por parte de los países nórdicos: «Europa nos lo hará pagar»

No ha quedado obviado el tema del rescate europeo, más concretamente por los países nórdicos. En este sentido, Santiago lo tiene muy claro: «Europa nos lo hará pagar, porque al final, cuando tenga que prestarnos dinero y hacernos un rescate encubierto, nos exigirá condiciones leoninas y brutales».

Añade que es muy posible que se  suba el IVA en dos o tres puntos y que el impuesto de sociedades pueda subir hasta cuatro o cinco puntos. Explica que hay dos tipos de impuestos: «Los fiscales, que son los típicos, y los laborales, que son tanto o más que los primeros y que deben abonar las empresas en pagos a la Seguridad Social y otras retenciones, que suponen más del 30% del salario del trabajador».

Previsión para el segundo semestre de 2020

Para finalizar, sobre su precisión sobre cómo va a ir el segundo semestre de 2020 ha manifestado que, tras el «espejismo» de verano, el turismo extranjero bajará muchísimo, por lo que se notará en gran medida.

El pesimismo en el sector del automóvil también afectará al PIB de manera patente. Según su opinión, en septiembre  «empezarán los dramas serios: arrendatarios que no pagan a su arrendador, proveedores que no sirven mercancía porque el cliente debe varios pedidos, y en esa cadena rápidamente iremos cayendo por el precipicio. Septiembre será duro, pero octubre será más duro aún, la caída será muy gorda y saltarán todas las alarmas. Será el mes de los impagos». 

Ha añadido que en noviembre  será muy posible que Europa nos tenga que rescatar, ya que a esas alturas muchos empresarios se habrán declarado en bancarrota y no podrán hacer frente a los impagos que adeudaban.