La mujer del enfermero fallecido por Covid: 'Le pude decir que me esperara allá'

José Cuitavi se ha convertido en el primer enfermero de la Comunitat Valenciana en fallecer de Covid

José Cuitavi junto a las seis enfermeras con las que trabajaba
José Cuitavi con su equipo en el Hospital de Llíria | Cedida

El pasado 9 de octubre fallecía el primer enfermero en la Comunidad de Valenciana por Covid, Jose Vuitavi Monzó, quien falleció a sus 60 años, llevaba desde septiembre intubado en la UCI del Hospital de Llíria.

El sanitario trabajaba en el área de Urgencias del Hospital de Llíria desde noviembre de 2018, y su enfermedad se agravó hasta el punto que en el momento de su fallecimiento llevaba 40 días con respiración artificial.

Ahora conocemos más de su vida, y de su mujer Inma Gutiérrez, quien le ha acompañado toda su vida, pues ha sido su compañera durante 40 años. Él era un apasionado de su profesión, de sus compañeros y de su nieta Aria, tal y como ha contado su mujer Inma en el diario ‘La Razón’.

Un enfermero apreciado por todos

Inma está convencida de que el contagio se produjo en el Hospital de Llíria, donde José trabajaba en el servicio de Urgencias junto a otras seis enfermeras, porque «nosotros no íbamos a ningún sitio», ha revelado ella al citado medio.

La pareja se puso enferma al mismo tiempo, a principios de septiembre. José empezó a toser y a tener fiebre y cuando acudió al ambulatorio y le realizaron una PCR, se lo llevaron directamente al hospital donde trabajaba. El calvario había empezado, y José nunca volvió a salir de allí. Al día siguiente de su traslado, tuvo que ser intubado y trasladado a la UCI, pero aún tuvo tiempo de llamarla por teléfono y decírselo él mismo «porque sabía que me iba a poner a llorar», ha contado su mujer.

Ella por su parte, tuvo que guardar la cuarentena durante 15 días en su casa, y cuando tuvo el alta pudo ir a visitarlo cada día has el día de su fallecimiento. El fatídico 9 de octubre acudió con su hijo a despedirse porque «nos dijeron que ya estaba muy malito». Entraron los dos en la habitación con los trajes EPI y le hablaron al oído, le tocaron y su esposa pudo susurrarle: «Espérame, cariño, cuando vaya para allá».

Todo el hospital quedó consternado por la noticia, y el personal rompió a aplaudir durante largo rato. El día del entierro, el tanatorio estaba lleno de gente; Fueron muchos los compañeros que se acercaron a abrazarla, a contar anécdotas, algunas divertidas y otras emocionantes, y que harán que su recuerdo esté siempre presente.

 

Comentarios

envía el comentario