Llanto por la pérdida con tan solo 59 de Magdalena, primera bombera de España

La mujer ha fallecido debido a un derrame cerebral

Imagen de Magdalena Rico
Magdalena Rico fue la primera bombera en entrar en el cuerpo en España | Diari de Mallorca

Tristeza en el cuerpo de bomberos de Palma después de conocerse el fallecimiento a los 59 años de Magdalena Rigo, que era conocida como la primera mujer en España en entrar en el cuerpo de bomberos en 1981, convirtiéndose por aquel entonces en una pionera.

Magdalena tuvo que retirarse prematuramente del cuerpo en 2003, cuando el camión de bomberos que en el que iba y que se dirigía hacia un incendio, colisionó con una furgoneta y volcó, sufriendo Magdalena graves lesiones en la pierna que le dejaron secuelas de por vida. Aun así, la bombera siempre siguió muy vinculada al cuerpo, y sus compañeros la recuerdan con mucho cariño y han lamentado su pérdida.

La causa de su muerto pero, ha sido un derrame cerebral, que le sobrevino el miércoles pasado mientras se encontraba en una tienda de la localidad en la que reside, Son Servera. La mujer entró en coma y fue trasladada al hospital, donde finalmente falleció al día siguiente.

Cómo la recuerdan los bomberos

«Era una mujer valiente y una gran profesional. Yo tenía confianza plena, y con ella me hubiera ido a cualquier servicio. También era muy divertida, muy sociable y tenía muchos amigos en el cuerpo», ha comentado un bombero al 'Diario de Mallorca', que compartió muchos años de trabajo con ella.

Fue la primera bombera de Palma y durante muchos años, la única. Tuvo que esperar hasta 1998 para que entrara en el cuerpo otra mujer. Durante este tiempo tuvo que afrontar algunas actitudes machistas en un ámbito esencialmente masculino. 

Pero ella nunca se amilanó, tal y como recuerdan algunos de sus compañeros, quienes aseguran que muchas veces respondía con demasiada fuerza a alguno de esos comentarios.

En una entrevista en 2016 le preguntaron si alguna vez se planteó dejar su trabajo. «Si lo hubiera dejado habría sido como rendirse y aceptar que las mujeres no servían para aquello. Y yo para eso soy muy testaruda».


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