Pupitres vacíos en una aula de una escuela en España

¿Qué es el constructivismo? Características y beneficios

La educación tiene un papel esencial en la vida diaria, tanto es así que la adaptabilidad de los grupos docentes, del alumnado y de las familias resulta inevitable. Los contenidos, objetivos y demás componentes de la enseñanza sufren ligeras variaciones, pero la metodología es totalmente cambiante; actualmente, al auge de la tecnología se le suman los nuevos recursos y herramientas desarrollados como consecuencia de las experiencias escolares vividas durante el confinamiento.

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Nos encontramos con la dificultad de planificar un método, de decidir las estrategias y de responder al cómo. He aquí la utilidad de recurrir a los clásicos: modelos imperecederos y eficaces a la hora de contribuir al aprendizaje como el constuctivismo.

El constuctivismo es una metodología de enseñanza en sí misma, un modo de enseñar basado en crear las herramientas individuales para construir conocimiento. Jean Piaget, psicólogo suizo, fue el precursor de esta teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia, además de ser conocido también por sus contribuciones al estudio de la infancia.

Constructivismo: Una transformación conceptual

Cada vez más profesionales y centros educativos se adhieren a esta teoría para favorecer el aprendizaje, alejándose de las tradicionales clases magistrales enfocadas en la mera transmisión de contenidos e informaciones ajenas. Una transformación conceptual que supone que el foco central sea el alumnado y que el proceso de aprendizaje se realice a partir de saberes ya adquiridos anteriormente.

Esta teoría, cuyo proceso y resultado parece ser favorable y oportuno, conlleva un cambio en la forma de entender la educación y un compromiso previo por parte de todos los componentes que influyen en ella: profesorado, familias, alumnado, programación didáctica, contexto…

Aunque la mayor parte de la responsabilidad recaiga en el cuerpo docente como creador de la metodología en el aula, también supone una amplitud de alternativas a la hora de evaluar, ya que requiere una valoración continua repartida en numerosas y diversas actividades y tareas: con materiales interactivos, propuestas por el alumnado…

Por su parte, el alumnado, como protagonista, comparte la responsabilidad con el profesorado: lo que genera un aprendizaje autónomo y vivencial que lo hace más práctico.

Piaget relacionaba directamente lo que se ha de aprender con lo ya aprehendido, es decir, basaba la adquisición de nuevos conocimientos en la conexión que estos tuviesen con los antiguos ya adquiridos. Así, afirmaba: «un niño nunca dibuja lo que ve, dibuja su interpretación de ello. Dibuja lo que sabe de él».

Este paradigma, que da como resultado la evolución de la inteligencia partiendo de la interacción entre sujeto, objeto y realidad, es funcional mediante dos procedimientos: por un lado, la asimilación de nuevos elementos y, por otro, la acomodación de estos como consecuencia de un cambio de estructuras.

Como el psicólogo suizo afirmó: «educación, para la mayoría de la gente, significa tratar de llevar al niño a parecerse al adulto típico de su sociedad. Pero, para mí, educación significa construir o ayudar a construir creadores».